El proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional quedó rechazado este lunes 19 de octubre en el plenario de la Asamblea Legislativa, al no reunir la mayoría calificada de 38 votos requerida para su aprobación en segundo debate. El resultado envía al archivo la iniciativa que buscaba transformar las reglas de generación y comercialización de electricidad en Costa Rica.
La votación puso fin al trámite del expediente 23.414, que había recibido el aval en primer debate el 26 de mayo, con 27 votos a favor y 24 en contra. Aunque ese respaldo fue suficiente para superar la primera votación, no alcanzaba para convertirlo en ley: la aprobación definitiva exigía el apoyo de dos terceras partes de los 57 diputados.
La diferencia respondía a uno de los cambios centrales del proyecto: la creación del Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (Ecosen) como institución autónoma. Esa disposición obligaba a reunir 38 votos en la votación final, según el criterio del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa.

¿Qué proponía la armonización eléctrica?
Más que una modificación puntual, la iniciativa planteaba reorganizar el funcionamiento del sector eléctrico. Su principal cambio era la creación de un Mercado Eléctrico Nacional en el que distintos participantes pudieran comprar y vender energía, con una mayor apertura a las transacciones entre agentes públicos y privados.
En ese mercado podrían participar empresas públicas, generadores privados, cooperativas, distribuidoras, comercializadores y grandes consumidores, siempre que cumplieran los requisitos legales y regulatorios. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) continuaría como participante, pero dejaría de concentrar varias funciones de operación y administración del sistema.
La propuesta introducía tres cambios fundamentales:
- Un mercado mayorista de electricidad. Abría un espacio para que los agentes autorizados negociaran compras y ventas de energía, en lugar de mantener al ICE como comprador central de la generación privada.
- Compras directas para grandes consumidores. Empresas que cumplieran las condiciones para integrar esa categoría podrían contratar electricidad directamente con generadores, en vez de adquirirla únicamente de su distribuidor. Esa posibilidad no equivalía a una libre elección generalizada de proveedor para todos los hogares.
- Un nuevo coordinador independiente. El Ecosen asumiría funciones de operación, planificación y administración del sistema eléctrico y del mercado mayorista que actualmente recaen en el ICE.
La separación entre esas funciones y la actividad empresarial del ICE era uno de los ejes de la reforma. El Instituto seguiría participando en el sector, junto con otras empresas públicas, cooperativas y generadores privados, pero bajo una estructura distinta de coordinación del mercado.
La negociación no consiguió la mayoría necesaria
El obstáculo decisivo fue político: el oficialismo logró impulsar el expediente en primer debate, pero no aseguró los apoyos adicionales necesarios para su aprobación definitiva. Desde mayo, las fracciones de Liberación Nacional (PLN), Frente Amplio y Coalición Agenda Ciudadana habían manifestado su oposición al texto.
En los días previos a la votación, Pueblo Soberano y Liberación Nacional mantuvieron conversaciones para buscar una salida. Sin embargo, el diálogo se deterioró después de que el PLN condicionara su continuidad a frenar modificaciones presupuestarias que afectaban a las universidades públicas. El oficialismo advirtió entonces que impulsaría la votación si no había acuerdo.
La discusión también estaba presionada por el calendario. El plazo cuatrienal del expediente vencía el miércoles 21 de octubre, por lo que los diputados debían resolver su aprobación o ampliar su período de trámite para evitar que caducara. Finalmente, el proyecto fue sometido a segundo debate y no consiguió la mayoría requerida.
¿Qué implica el rechazo?
El resultado impide que entren en vigor los cambios previstos en este expediente: no se crea el mercado mayorista propuesto ni el Ecosen, y tampoco se trasladan a esa nueva institución las funciones de coordinación y administración que la iniciativa pretendía separar del ICE.
El rechazo cierra así esta vía legislativa para abrir el mercado eléctrico. La reforma había superado el primer debate, pero la creación de una institución autónoma elevó el umbral de aprobación y obligaba a construir un acuerdo más amplio que el respaldo con el que el oficialismo logró impulsar inicialmente el proyecto.
