Rodrigo Chaves dejará la silla presidencial para asumir un doble rol en el próximo Gobierno: ministro de la Presidencia y ministro de Hacienda. Lejos de traducirse en una reducción de ingresos, el cambio vendrá acompañado de una mejora salarial.
A partir del 8 de mayo, cuando se incorpore a la administración de la presidenta Laura Fernández, Chaves pasará de devengar ¢2,9 millones mensuales a ¢4,1 millones. El salto equivale a un incremento del 43,7% respecto al ingreso que recibió durante sus cuatro años al frente del Poder Ejecutivo.
El ajuste no responde a la acumulación de dos carteras ministeriales, sino a la entrada de lleno en el esquema de salario global establecido en la Ley Marco de Empleo Público (10.159). Bajo esa modalidad, una vez abandone la Presidencia de la República, recibirá una única remuneración correspondiente al puesto ministerial.
La fotografía resulta poco común dentro de la estructura estatal: el funcionario que ocupó el cargo político de mayor jerarquía del país pasará al gabinete con un ingreso superior al que percibió como jefe de Estado.
Efecto del salario global
La mejora en los ingresos del mandatario obedece a que, por primera vez, podrá ser contratado bajo las reglas de la Ley 10.159. Chaves no pudo acogerse a ese esquema durante su presidencia, ya que la normativa fue aprobada en 2022 y comenzó a regir para nuevos funcionarios a partir de marzo de 2023, sin carácter retroactivo.
Los montos del salario global fueron definidos desde 2023 por la Autoridad Presupuestaria y quedaron consignados en el acuerdo 13.517, adoptado durante la Sesión Extraordinaria 02-2023.
Bajo ese mismo esquema, Laura Fernández recibirá ¢5,5 millones mensuales, casi el doble de lo que percibía Chaves como presidente. El artículo 37 de la ley establece, además, que el jefe de Estado debe ostentar el salario más alto de todo el sector público.
Para fijar ese monto, la Autoridad Presupuestaria utilizó como referencia 20 salarios base de la categoría más baja de la escala salarial de la Administración Pública como tope máximo para la Presidencia, mientras que para los ministros se tomó una base de 15 unidades.
Más allá del caso puntual de Chaves, la transición también evidencia uno de los efectos prácticos de la reforma al empleo público: funcionarios que ingresaron antes del salario global conviven con nuevos jerarcas sujetos a una estructura salarial distinta, lo que genera remuneraciones dispares dentro de una misma administración.
La Unidad de Empleo del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica aclaró meses atrás a EF que los salarios globales eventualmente pueden ser objeto de revaloraciones.
Los salarios del gabinete
Dentro de la administración Chaves Robles, los salarios más altos entre los jerarcas del Poder Ejecutivo corresponden actualmente al ministro de Justicia y Paz, Gerald Campos, y al ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, con remuneraciones de ¢5,5 millones y ¢5,4 millones, respectivamente.
Campos continuará dentro del gabinete, aunque ahora al frente del Ministerio de Seguridad, y conservará una remuneración ligeramente inferior a la de Laura Fernández. Esto se debe a que el funcionario percibe un salario compuesto con pluses incorporados, el cual permanecerá congelado hasta que el monto del salario global alcance esa cifra, tal como lo establece el Transitorio XI de la Ley 10.159.
Por su parte, Manuel Tovar también se sumará a la lista de funcionarios que permanecerán en el Ejecutivo y verán una mejora en sus ingresos. El actual ministro de Comercio Exterior y futuro canciller pasará de devengar ¢3,6 millones a ¢4,1 millones mensuales.
En su caso, el ajuste se explica porque fue contratado bajo el esquema de salario compuesto en 2022, antes de la entrada en vigor del salario global. Con su nueva designación, podrá acceder a la remuneración superior fijada bajo el nuevo régimen.
Incluso antes de ese cambio, Tovar ya percibía una remuneración superior a la del propio presidente mientras encabezaba el Ministerio de Comercio Exterior. Esa situación se originó en una decisión adoptada por el propio Chaves durante los primeros meses de su administración, cuando decretó un aumento salarial para ministros y viceministros al alegar que se le hacía “difícil reclutar gente” para esos cargos con las remuneraciones vigentes hasta entonces.
Con esa medida, los salarios base pasaron de ¢1,3 millones a un rango de entre ¢2,5 millones y ¢2,6 millones, con la posibilidad de sumar pluses por conceptos como prohibición o carrera profesional. El salario presidencial, sin embargo, permaneció intacto.
Así, el relevo presidencial no solo marcará un cambio político en Zapote, sino también una nueva fotografía salarial dentro del Ejecutivo: el mandatario que gobernó con una remuneración inferior a la de varios de sus ministros volverá al gabinete beneficiado, por primera vez, por la misma reforma que comenzó a reordenar los salarios del Estado durante su administración.
