La pobreza en Costa Rica se mantiene prácticamente sin cambios, pero los hogares del país reportan menos ingresos. Ese es el hallazgo principal de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2026, publicada este 27 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
El 15,4% de los hogares costarricenses se encuentra en condición de pobreza, una proporción ligeramente superior al 15,2% registrado en 2025, que no es estadísticamente significativa.
En tanto, el ingreso mensual promedio de los hogares disminuyó un 3,8%, pues pasó de ¢1,21 a ¢1,16 millones mensuales en la comparación interanual, sin descontar la inflación.
En este artículo le mostramos los principales números de la encuesta de este año.
Menos ingresos
La disminución de los ingresos estuvo acompañada de una reducción del 3,2% en los ingresos provenientes del trabajo asalariado, que constituyen la principal fuente de recursos económicos de los hogares costarricenses.
La caída también se registró en el ingreso mensual per cápita, que considera los recursos disponibles por cada integrante del hogar. La caída también fue de 3,8%, unos ¢18.600 por persona, aunque la reducción es ligeramente superior si se toma en cuenta la inflación negativa registrada hasta julio.
La última vez que habían caído los ingresos promedio de los hogares y per cápita había sido en 2022. Desde entonces, el país acumulaba tres años de aumentos significativos, incluso al descontar el efecto de los precios.
Las diferencias territoriales continúan siendo relevantes. En las zonas urbanas, los hogares registran ingresos promedio de ¢1,29 millones mensuales, mientras que en los rurales el ingreso es un 36,6% menos (unos ¢819.000).
La caída anual de los ingresos, sin embargo, se concentró en las zonas urbanas. En las rurales, el INEC señaló que no hubo cambios relevantes.
¿Misma pobreza?
Aunque los indicadores de pobreza prácticamente no cambiaron, el número estimado de hogares en esa condición sí lo hizo. Pasó de 286.000 a cerca de 299.000 familias, por el crecimiento de la población.
En términos de población, 919.313 personas viven en condiciones de pobreza, equivalentes a un 16,9% de los habitantes del país. Este indicador es mayor a la tasa de pobreza, porque los hogares en esa condición suelen tener más integrantes en promedio.
De ese número general, casi 243.000 personas viven en pobreza extrema: un 4,5% de la población. La tasa general de pobreza extrema fue de un 3,8% de los hogares, sin cambios significativos.
En este campo también se repiten las diferencias históricas entre territorios. Mientras el 13,5% de los hogares urbanos están en esa condición, la proporción alcanza el 20,7% en las zonas rurales.
A escala regional, la situación más desfavorable es la de la región Brunca, donde la pobreza aumentó de 23,8% a 27,3%: un incremento de 3,5 puntos.
Pobreza multidimensional
La encuesta, sin embargo, recogió un resultado positivo en materia de pobreza multidimensional. Este indicador no se limita a los ingresos, sino que identifica privaciones de los hogares en educación, vivienda, salud, trabajo y protección social.
La proporción de hogares en pobreza multidimensional disminuyó de 9,9% a 8,9%, una caída estadísticamente significativa. En total, unos 171.600 hogares se encuentran en esa condición.
Entre los hogares identificados como pobres multidimensionales, la carencia más frecuente es el bajo desarrollo de capital humano (67% de ellos), por encima de la falta de seguro de salud (57,5%) y el mal estado del techo o el piso de sus casas (49,6%).
El panorama que dibuja la Enaho 2026 es mixto: la pobreza monetaria se mantiene y los hogares reciben menos ingresos, pero disminuyen algunas de las privaciones sociales que más afectan sus condiciones de vida.
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