Costa Rica cerró el 2025 consolidando su posición como el principal exportador per cápita de dispositivos médicos en América, con ventas al exterior que superaron por primera vez la cifra récord de $20.000 millones. Sin embargo, detrás de las cifras históricas de exportación, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de diciembre revela una señal de cautela: el motor más potente de la economía nacional ha empezado a moderar su ritmo de expansión.
Una desaceleración en el “corazón” de las zonas francas
A pesar de que la industria manufacturera sigue siendo el principal impulsor de la producción nacional —aportando un 33,4% al crecimiento total del IMAE en diciembre— el sector ha registrado su aumento más bajo del año.
El fenómeno es particularmente visible en los Regímenes Especiales (RE). La fabricación de implementos médicos y dentales, que en diciembre de 2024 crecía a una tasa vigorosa del 24,8%, cerró diciembre de 2025 con una variación del 17,9%. Esta desaceleración de 6,9 puntos porcentuales (p.p.) marca un punto de inflexión tras un año de dinamismo excepcional.

El contexto: una “economía de dos velocidades” bajo presión
Este enfriamiento en la velocidad de la manufactura avanzada coincide con el análisis de la “economía de dos velocidades” en Costa Rica. Mientras el sector externo volaba, la economía local (Régimen Definitivo) luchaba por seguirle el paso, afectada por un tipo de cambio apreciado que restó competitividad a diversos sectores productivos durante todo el año.
Para finales del 2025, la madurez del sector de dispositivos médicos —que ya representa el 48% de las exportaciones totales de bienes del país— ha empezado a presionar a las autoridades a buscar nuevas fronteras de inversión, como los semiconductores, ante lo que algunos analistas califican como el agotamiento del “imán” para nuevas firmas de dispositivos médicos tradicionales.
Otros actores en el escenario de manufactura
Ante la moderación del sector médico, otras industrias manufactureras dentro de las zonas francas han levantado la mano. Destaca el crecimiento del 7,8% en la producción de bienes como barras y alambres de hierro.
Por su parte, la manufactura en el Régimen Definitivo (RD) mostró señales de resiliencia al crecer un 0,9%, superando su propio promedio de los meses anteriores. Este avance fue impulsado por la producción de insumos para la construcción y el agro, tales como:
- Baterías, morteros y hormigones.
- Fertilizantes e insecticidas de uso agrícola.
- Jabones y productos de metal.
Desafíos para el 2026
El informe del Banco Central de Costa Rica (BCCR) confirma que, aunque la economía mantuvo un patrón estable de crecimiento entre el 4,0% y el 5,0% durante el último año, el 2026 inicia con nubarrones de incertidumbre.
A la normalización de las tasas de crecimiento en manufactura se suman factores externos como la posible imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y el impacto de las políticas comerciales en un año electoral.
El reto para el sector será mantener el liderazgo en manufactura avanzada mientras la economía local intenta recuperar el protagonismo que mostró en el último trimestre del 2025.
