La presidenta Laura Fernández es la primera en la historia de Costa Rica que recibe el nuevo sueldo global de ¢5,57 millones mensuales. En su gabinete, sin embargo, todavía sobreviven varios jerarcas que conservan salarios compuestos, una situación que genera algunas de las remuneraciones más altas del gobierno.
El ministro de Seguridad incluso gana casi lo mismo que la mandataria y más que sus dos vicepresidentes de la República.
Además, cuatro viceministros perciben remuneraciones superiores a las de sus propios ministros y una incluso recibe el tercer salario más alto de todo el Gobierno.
EF solicitó los salarios de la presidenta, los vicepresidentes, los ministros y los viceministros para conocer cuánto ganan los nuevos jerarcas de la administración Fernández Delgado y cómo avanza la transición hacia el salario global, un proceso que todavía genera diferencias relevantes dentro del gabinete.
Toda la información utilizada en este reportaje se solicitó a mediados de mayo de 2026, y se recolectó en las siguientes tres semanas.
¿Cuánto ganan?
La gran mayoría de los integrantes del gabinete de Laura Fernández ganan el nuevo salario global que se definió para sus posiciones a partir de 2023.
La presidenta cobra ¢5,57 millones mensuales y sus dos vicepresidentes perciben ¢5,27 millones. Además, 15 de sus 17 ministros ganan ¢4,17 millones al mes y 23 de los 36 viceministros reciben ¢3,76 millones.
El resto son funcionarios que laboran en el sector público desde mucho antes de la entrada en vigencia de la Ley Marco de Empleo Público, la cual se aprobó a finales de la administración Alvarado Quesada con el objetivo de imponer salarios similares para puestos de trabajo similares y eliminar los viejos esquemas de incentivos salariales.
Esos incentivos, como las anualidades o los puntos por carrera profesional, les permitían a los funcionarios acumular grandes aumentos con el paso de los años y, en algunos casos, terminar cobrando montos desproporcionadamente altos en comparación con sus sueldos iniciales.
Dos sistemas que conviven
La Ley Marco de Empleo Público no se aplicó de forma retroactiva. Por eso, quienes ingresaron al sector público antes de su entrada en vigor pueden seguir bajo el esquema de salario compuesto, mientras los nuevos nombramientos reciben los salarios globales.
Como resultado, hoy conviven dos sistemas de remuneración dentro del mismo gabinete.
Los funcionarios antiguos, que todavía cobran salarios compuestos, se dividen en dos grupos: por un lado, están los que ya cobraban más de lo que finalmente se definió para sus cargos y, por otro, los que cobraban menos.
En el caso de los que cobran más, la ley definió que sus salarios quedarían congelados hasta que las remuneraciones globales alcancen los mismos montos. Hasta ese momento, podrían trasladarse a las nuevas escalas globales.
En el caso de los que cobran menos, se definió que podrían seguir disfrutando de sus aumentos usuales hasta llegar a las nuevas remuneraciones.
Dentro de todo el gabinete de Fernández, solo hay dos ministros y 13 viceministros que continúan cobrando salarios compuestos. De todos ellos, solo dos reciben una remuneración inferior a la que le correspondería bajo el nuevo esquema global.
Antes del establecimiento de los salarios globales, los ministros y viceministros entrantes podían cobrar su salario base y añadirle los incentivos que habían acumulado en otros cargos públicos, cuando correspondía.
Los salarios base eran de ¢1,3 millones para ministros y de ¢1,2 millones para viceministros hasta el 2023; y desde entonces habían pasado a ser ¢2,6 y ¢2,5 millones, respectivamente, tras un decreto de aumento firmado por el gobierno anterior.
Las distorsiones
El caso más llamativo es el de Gerald Campos Valverde.
El ministro de Seguridad —que antes fue ministro de Justicia en el gobierno de Rodrigo Chaves y había desarrollado la mayor parte de su carrera en el Poder Judicial— cobra ¢5,52 millones mensuales: apenas unos ¢42.000 menos que la presidenta Fernández y ¢250.000 más que sus dos vicepresidentes.
Por otra parte, hay 13 viceministros con salarios compuestos y cuatro de ellos incluso cobran más que los ministros al frente de sus carteras.
Se trata de Sandra Rodríguez, en Justicia (¢5,35 millones); Víctor Julio Carvajal, en Hacienda (¢4,5 millones); Fernando Vargas, en Agricultura (¢4,28 millones); y María Alexandra Ulate, en Educación (¢4,24 millones).
Todos ellos ganan más dinero que Gabriel Aguilar, Rodrigo Chaves, Juan Gabriel Ramírez y Leonardo Sánchez, sus respectivos jerarcas. Los cuatro perciben el salario global de ¢4,17 millones para el puesto de ministros.
Sandra Rodríguez recibe la tercera remuneración más alta de todo el gabinete. Su salario supera al de ambos vicepresidentes, la mayoría de los ministros y hasta el del expresidente Rodrigo Chaves, que hoy dirige dos ministerios pero recibe un único salario.
Solo hay una ministra y un viceministro que cobran salarios compuestos inferiores al sueldo global que se fijó para su puesto en las escalas globales. Se trata de Paula Bogantes, ministra de Ciencia y Tecnología ((¢3,48 millones), y de Jorge Rodríguez Bogle, viceministro de Justicia (¢3,45 millones), quienes ostentan las peores retribuciones de toda la cúpula del gobierno.
¿Cuánto cuesta el gabinete?
En conjunto, los salarios de la presidenta, los vicepresidentes, los ministros y los viceministros suman unos ¢225 millones mensuales, equivalentes a unos ¢2.700 millones al año.
Detrás de ese monto general, sin embargo, se oculta una transición inconclusa.
Tres años después de la entrada en vigor del salario global, la fotografía del gabinete todavía no ha terminado. Funcionarios con responsabilidades similares continúan recibiendo remuneraciones distintas según el momento en que ingresaron al sector público.
