Los plantones de este jueves 6 de agosto fueron inusuales desde su propia convocatoria: no es común que miles de costarricenses salgan a manifestarse en contra de acciones que consideran ataques a su democracia, una de las más sólidas de América, así como a la base de la institucionalidad de esta.
No es lo usual que las conversaciones de WhatsApp se cargaran —como lo hicieron— de mensajes en la línea de “¿Vas a ir al plantón?" o “¿Nos vemos ahora?“, provenientes de personas que no suelen asistir a este tipo de eventos.
Tampoco es común que en una manifestación tica lo que ondeen sean las banderas y camisas blancas que llaman a la paz, así como las blanco, azul y rojo, en lugar de las de partidos políticos que, si bien sí se hicieron presentes, eran por mucho una minoría entre la multitud.
Otro elemento poco común es que la convocatoria tuviese más de una sede.
El jueves, además de la central en la capitalina Plaza de la Democracia —que se desbordó por el bulevar de la Asamblea Legislativa y que tuvo cerrada durante un par de horas la Avenida Segunda—, también hubo plantones frente a los Tribunales de Justicia de Cartago, Limón, Heredia, Ciudad Quesada, Atenas, San Ramón, Turrialba y Puntarenas, así como frente a la sede del Poder Judicial en Pérez Zeledón.
El movimiento también se extendió al Parque Mario Cañas Ruiz en Liberia, y en la sede del Poder Judicial de Nicoya los manifestantes hasta compartieron un pinto comunitario al finalizar la jornada, según contó una fuente cercana a EF.

Otro elemento poco común fue que entre los presentes, además de los grupos que suelen asistir a este tipo de movimientos sociales —como sindicatos, federaciones estudiantiles o diputados de oposición—, también caminaran jerarcas y exjerarcas del Poder Judicial.
Aquí destacaron figuras como el fiscal general Carlo Díaz, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Orlando Aguirre, y el director interino del OIJ, Michael Soto.
También asistieron figuras reconocidas públicamente como el sismólogo e investigador Marino Protti, el exministro de Educación Leonardo Garnier, la actriz Marcia Saborío, el activista y comunicador Juan Bautista Alfaro, la criminóloga y excandidata a la vicepresidencia Tania Molina, el exfiscal Francisco Dall’Anese y el exdiputado Luis Manuel Chacón. Este último fue miembro de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Legislativa que, en 1989, aprobó la creación de la Sala Constitucional.
También destacó la participación de los oficiales que trabajaron en la captura de Alejandro Arias Monge, alias Diablo, el pasado 24 de julio. Su asistencia fue confirmada por Mauricio Gómez, directivo de la Asociación Nacional de Investigadores en Criminalística (ANIC).
Finalmente —y para no extendernos más con los elementos poco comunes, porque podríamos seguir—, tampoco es común que a las casi 8:30 de la noche (el plantón inició a las 4 de la tarde) aún quedaran miles de costarricenses en la Plaza de la Democracia, quienes cerraron la jornada cantando las notas del Himno Nacional.
“Yo sí le tengo miedo a la dictadura”
Los plantones de este jueves no fueron solo presenciales: varias plataformas también idearon maneras para que los ciudadanos que no pudieran asistir a los puntos de encuentro se sumaran al movimiento desde sus casas, lugares de trabajo y hasta ubicaciones fuera del país.
Destacaron perfiles como el de Costa Rica en el Extranjero, o el sitio web que el costarricense Vinicio Jarquín publicó para ello: un espacio en el que quienes no pudieron asistir levantaron una bandera blanca en apoyo a la manifestación.
La dirección en la que se pueden ver los mensajes enviados es viniciojarquin.com/planton.

Las calles aledañas a la Plaza de la Democracia también fueron parte del movimiento: las ventanas de las oficinas y de los carros que cruzaban cerca se llenaron de pancartas con leyendas como “Justicia, Democracia y Paz”, “Costa Rica, te queremos libre, viva y democrática” y “Yo sí le tengo miedo a la dictadura”.
Estas consignas responden a un contexto de creciente tensión entre los tres poderes de la República, cuyo punto cúspide llegó con las acusaciones de golpe de Estado que la presidenta Laura Fernández y la jerarca del directorio de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, lanzaron el pasado viernes 31 de julio.
La acusación respondió a la prórroga al nombramiento de los magistrados suplentes de la Sala Constitucional que emitió este mismo órgano el día anterior.
Los magistrados adoptaron esa medida debido a que los diputados oficialistas (a quienes les corresponde esta obligación) no han elegido a sus sustitutos, impidiendo al órgano renovar los cargos y frenando la resolución de expedientes.
Tras el anuncio de la Sala, el jefe de fracción oficialista, Nogui Acosta, anunció que su fracción no acatará sentencias en las que participen estos suplentes; pero las tensiones no se limitan solo a este enfrentamiento.
El 25 de julio pasado, en el acto cívico de la Anexión del Partido de Nicoya celebrado en ese cantón, el ministro Rodrigo Chaves hizo alusiones a una “dictadura” y al cierre del Poder Judicial en respuesta a una pregunta planteada por un creador de contenido en TikTok.
“¿Les da miedo la dictadura?“, “¿Les da miedo que cierre el Poder Judicial?“, preguntó Chaves en el evento. La respuesta a estas preguntas llegó el jueves en los plantones.
Otro de los choques apareció a los pocos días, cuando el expresidente usó la frase “operación chiripa” para referirse a la actuación del OIJ que llevó a la captura de alias Diablo.
A todo lo anterior se suma la pretensión del Ministerio de Hacienda de recortar más de ¢26.000 millones al presupuesto del Poder Judicial para el 2027.

La Costa Rica inusual
El plantón de la capital fue terminando a eso de las 9 de la noche con un saldo de cientos de fotos, publicaciones e historias tanto en redes sociales como en medios de comunicación internacionales.
Otra cosa que no es común que los titulares sobre Costa Rica en el exterior sean ¿“Golpe de Estado” en Costa Rica?: la democracia en juego —como tituló el medio alemán DW—; La oposición sale a la calle en Costa Rica en defensa de la independencia judicial —publicado en El País de España—; o Protestan en Costa Rica por un supuesto avance del Gobierno sobre el Poder Judicial, de France24.
Durante décadas, Costa Rica ha sido considerada inusual: es inusual que el país no tenga ejército desde 1948; es inusual que concentre cerca del 6% de la biodiversidad del mundo en un territorio tan pequeño; y es inusual su democracia, estable en una región con décadas tan convulsas como lo fueron las de los años 70 y 80 en Centroamérica.
Por eso hoy, y ante autoritarismos aledaños que hasta el uso de la bandera nacional han prohibido de forma tácita (como sucede en Nicaragua desde los movimientos civiles de 2018), las imágenes que dejan los plantones de este jueves son, cuanto menos, inusuales: no es común en todo lado que se marche de esta manera para defender a una democracia que, gritaron los manifestantes ayer, “que no se negocia”.