El Informe Latinobarómetro 2026, presentado este 2 de octubre, ubica a Costa Rica en una posición singular dentro de la región. El 89% de las personas consultadas considera que “un poco de mano dura del Gobierno no viene mal”, frente a un promedio latinoamericano de 63%.
El dato adquiere relevancia porque convive con indicadores de fuerte adhesión democrática. Costa Rica figura, junto con Chile, con 63% de apoyo a la democracia, detrás de Argentina, con 73%, y Uruguay, con 64%. Además, 89% de los costarricenses afirma que no puede haber democracia sin elecciones, el porcentaje más alto de la medición regional.
El Latinobarómetro presenta esta combinación como parte de una tensión más amplia de América Latina. El informe sostiene que las actitudes autoritarias preceden a las transiciones democráticas y que la mano dura es un rasgo de la cultura política regional que ha mostrado poca variación desde 1995: entonces la apoyaba 59% de la población latinoamericana y en 2026 la cifra es 63%.
¿Qué dice la encuesta Latinobarómetro?
La pregunta utilizada por Latinobarómetro contrapone dos posiciones: “Hay gente que dice que un poco de mano dura del gobierno no viene mal a los [nacionalidad]. Otros dicen que no se necesita mano dura del gobierno. ¿Cuál frase está más cerca de su manera de pensar?”
El informe no presenta el 89% costarricense como apoyo a una medida específica. No pregunta por estados de excepción, cambios en garantías procesales, militarización, restricciones a libertades o atribuciones concretas para el Poder Ejecutivo. La formulación mide afinidad con una idea general de “mano dura”, por lo que no permite identificar qué política particular respaldan las personas encuestadas.
En su interpretación, Latinobarómetro vincula esta actitud con el miedo a la violencia del crimen organizado: señala que la mano dura “se activa particularmente” ante ese temor y se transforma en demanda ciudadana contra la delincuencia.
El contexto regional es consistente con esa lectura. El 79% de los latinoamericanos cree que el crimen organizado tiene mucho o bastante poder. A la vez, 47% considera que se está perdiendo la batalla contra el crimen organizado y el narcotráfico; 29% cree que no se puede ganar y 18% que se está ganando.

Cómo leer el 89% tico
La cifra no demuestra que Costa Rica haya dejado de apoyar la democracia ni que exista respaldo mayoritario a un programa autoritario. Esa conclusión sería incompatible con otros hallazgos del mismo informe: 63% afirma preferir la democracia y 89% considera que no puede existir sin elecciones.
Lo que el estudio sí muestra es la convivencia de dos opiniones: un alto respaldo a la democracia y a las elecciones, y una aceptación igualmente alta de la idea de que el Gobierno ejerza “mano dura”. El informe plantea, para América Latina, que las democracias están expuestas a las características culturales de sus pueblos y que una falta de respuesta estatal a las demandas puede activar actitudes iliberales ya existentes.
El documento también sostiene que las elecciones conservan una legitimidad superior a otros componentes de la democracia. En la región, 74% afirma que sin elecciones no puede haber democracia, mientras la legitimidad atribuida a partidos, parlamentos y oposición es menor. Costa Rica encabeza la valoración de las elecciones con 89%.
Por eso, el contraste costarricense no se resuelve con una etiqueta. El resultado no prueba que “mano dura” y democracia tengan el mismo significado para quienes respondieron, ni permite establecer si las personas aceptarían medidas que entren en conflicto con derechos, controles o reglas institucionales. Esos cruces no están incluidos en el informe publicado.
Alcance y límites metodológicos
Latinobarómetro realizó 19.207 entrevistas cara a cara entre el 7 de mayo y el 17 de junio de 2026, en 17 países de América Latina. El universo de cada muestra es la población de 18 años y más, y la organización señala que las muestras nacionales son representativas de esa población.
En los países de Centroamérica y República Dominicana, incluida Costa Rica, se aplicaron 1.000 entrevistas. El informe declara un margen de error de 3% para las muestras por país y de 1% para el total regional.
El informe permite comparar a Costa Rica con los demás países incluidos y con la trayectoria regional de la pregunta desde 1995. Pero no publica, en el documento revisado, desagregaciones costarricenses por edad, sexo, nivel educativo, ingreso, territorio, exposición a delitos, confianza institucional o voto. Por ello, no permite establecer qué grupos sostienen más la preferencia por mano dura ni atribuir esa respuesta a una causa particular.
Tampoco permite vincular el indicador con el resultado de las elecciones de 2026. El trabajo de campo ocurrió después de los comicios que ganó Laura Fernández, pero el estudio no cruza la respuesta sobre mano dura con preferencia electoral ni ofrece una medición previa y posterior que permita atribuir causalidad. Latinobarómetro describe el resultado costarricense como continuidad respecto al gobierno de Rodrigo Chaves; esa descripción no prueba que la actitud frente a la mano dura haya explicado la victoria.
Latinobarómetro añade otro elemento de contexto: Costa Rica figura entre los países del llamado “Escudo de las Américas” donde disminuyó, entre 2020 y 2026, la mención de presencia de crimen organizado, grupos armados, grupos narco o pandillas en el lugar donde vive la persona entrevistada. El informe no detalla en el texto los porcentajes específicos para Costa Rica.
La organización también advierte que la percepción de delito no necesariamente coincide con las tasas de criminalidad: en sus mediciones, los países con mayor temor no siempre son aquellos con los registros más altos de delitos.
