En las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en Alajuela, hay una de las múltiples vallas publicitarias de la candidata presidencial oficialista Laura Fernández. En la imagen aparecen una fotografía suya, una silueta negra similar a la del presidente Rodrigo Chaves y una leyenda que dice, varias veces, “continuará”.
Ese es solo uno de los múltiples anuncios de la candidata oficialista desplegados sobre la carretera, pero resume su principal estrategia de campaña: convencer a ese gran sector de la población que valora positivamente al mandatario de que un gobierno de ella, como candidata oficialista, sería una especie de segundo round para el proyecto del chavismo.
Se trata de una estrategia que, al menos hasta este momento, parece ser exitosa.
Un 58% de la población costarricense valora positivamente la gestión de Rodrigo Chaves en los últimos cuatro años, según la más reciente encuesta del CIEP-UCR, y Fernández ha logrado que casi la mitad de ese bloque piense votar por ella el primer domingo de febrero.
Hablamos de un 28% del padrón que —si se mantiene, y si no se reduce abruptamente el abstencionismo— podría ser suficiente para que la exministra logre quedarse con la Presidencia en primera ronda. Ya en 2006, incluso el 26% del padrón le alcanzó a Óscar Arias (la menor cifra con la que se ha ganado en primera vuelta).
Aunque todo podría cambiar en cualquier momento, como ha pasado en procesos electorales anteriores, la “fotografía” tomada por el CIEP a dos semanas de las elecciones es muy favorable para Fernández. Las otras 19 candidaturas de oposición ni siquiera llegan a un 20% del respaldo popular en su conjunto, y ninguna despunta con mayor fuerza desde octubre pasado.

Crecimiento oficialista
Laura Fernández hoy es la clara favorita para quedarse con la Presidencia de la República, e incluso podría hacerlo en primera ronda si logra sostener el respaldo que registró en la última encuesta del CIEP-UCR, publicada este 21 de enero.
La exministra hoy amasa el apoyo de un 28% del padrón nacional —11 puntos porcentuales más que en octubre pasado, cuando empezó la campaña—, y ha sido la que más electores indecisos ha logrado convencer desde entonces.
“La mayor parte de las personas indecisas que escogen una candidatura se inclinan por ella”, resumía el CIEP en su informe de resultados, y, aunque ha perdido seguidores, sus pérdidas “son menores o se neutralizan” con las nuevas llegadas.
Ese 28% del padrón que dice apoyar a Fernández también representa un 40% de la intención de voto entre las personas decididas a votar; es decir, el mínimo requerido para triunfar sin la necesidad de acudir a una segunda ronda de “desempate“.
Según la misma encuesta, un 69% de la población asegura que votaría en los próximos comicios, frente a un 31% que no lo haría.
Que esa cuota de respaldo de Fernández se mantenga por encima del 40% depende de varios factores. El más importante es que la candidata no pierda parte de su respaldo en los próximos días y el otro, menos probable, es que haya un nivel de participación electoral todavía mayor del que ya estima el estudio de opinión.
Ese último escenario es relativamente improbable porque, ya en 2022, el abstencionismo y la anulación del voto superaron el 40%. Es decir, la participación apenas fue del 60%.
La oposición, por otra parte, se enfrenta a una imagen mucho más sombría. Solo cinco de las 19 candidaturas no oficialistas superan el margen de error de la encuesta (3 puntos porcentuales) y ninguna ha logrado superar el 10% de intención de voto desde octubre hasta ahora.
El respaldo de todas juntas ni siquiera suma un 19% del padrón en este momento: una cifra incluso menor que el número de indecisos (22%) y de personas que no votarían (31%), según las proyecciones del CIEP.

Mucha tierra para crecer
Laura Fernández ha logrado concentrar su apoyo con el respaldo de una buena parte del chavismo: ese gran sector de la población costarricense que simpatiza con el presidente Rodrigo Chaves y su gobierno, cuya administración ha sido altamente personalista, centrada en la figura del mandatario y su discurso confrontativo con adversarios y contrapesos.
Un 58% de la población mayor de 18 años valora positivamente la gestión de Chaves y ese ha sido un gran estanque en el cual “pescar” votos para la exjerarca del actual gobierno.
Convencer a esa población, sin embargo, ha sido un trabajo progresivo para la candidata.
Siempre según las encuestas del CIEP, Fernández apenas recibía el respaldo de un 17% del padrón en octubre, en diciembre acumulaba un 21% y ahora subió al 28% más reciente.
Fernández todavía sigue lejos de convencer a toda la población que ve positivamente a Chaves, pero eso era previsible. A fin de cuentas, ese respaldo es muy diverso y tiene diferentes intensidades, como ha subrayado en múltiples ocasiones Ronald Alfaro, politólogo y coordinador de los estudios de opinión del CIEP.
Dichos instrumentos han detectado la existencia de varios tipos de actitudes frente al mandatario. Hay una cuarta parte de la población que valora positivamente al mandatario y que también respalda sus políticas públicas (un núcleo duro de respaldo), pero también hay otras tres cuartas partes que solo avalan el tono del mandatario, que solo avalan sus políticas o que rechazan tanto al mandatario como a sus decisiones de gobierno.
En ese sentido, Alfaro explicó que Fernández y su equipo de campaña han sido hábiles para convencer a las personas con mayores niveles de afinidad por el mandatario.
“Fernández ha logrado hacerse con el apoyo más duro y si eso le va a alcanzar en primera ronda o no dependerá de otros factores; por ejemplo, de cuánta gente vaya a votar y de cómo se comporte finalmente el abstencionismo en lo urbano y en lo rural”, señaló.
¿La suerte está echada?
Los últimos tres presidentes que lograron ganar las elecciones en primera ronda, superando la barrera del 40% de los votos válidos, fueron el socialcristiano Miguel Ángel Rodríguez (1998) y los liberacionistas Óscar Arias (2006) y Laura Chinchilla (2010).
Arias fue el que ganó con una menor cuota del padrón, y apenas logró superar el 40% de los votos totales con ese porcentaje del electorado.
Hoy, según las encuestas, el respaldo en favor de Laura Fernández se acercaría al 28% del padrón: una cuota que sería suficiente para ganar en primera ronda si se registra una participación electoral del 70% o menos.
No obstante, la última encuesta del CIEP se basó en entrevistas realizadas entre el 12 y el 16 de enero pasados. En otras palabras, a falta de dos semanas que todavía pueden cambiar la dinámica de las elecciones.
Aun así, la profesora de la Escuela de Ciencias Políticas e investigadora del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOD), Carolina Ovares Sánchez, considera que es innegable que Fernández lleva una gran ventaja como “candidatura oficial de un presidente muy popular”, ya sea que logre triunfar en primera ronda o que pase un eventual balotaje.
“Me cuesta ver un escenario donde Laura Fernández no lleve la ventaja”, puntualizó.
