En la era de la política digital, se suele asumir que mayor presencia equivale a mayor control de la narrativa. Sin embargo, el caso de Claudia Dobles Camargo en la actual campaña presidencial costarricense demuestra lo contrario.
Según el más reciente informe “Presencia digital, agenda mediática y reacción pública hacia las candidaturas presidenciales”, elaborado por la consultora SHIFT Latam Porter Novelli, la exprimera dama enfrenta una compleja paradoja: es quien más habla en redes, pero una de las que menos logra imponer sus temas en la discusión nacional.
Mientras Dobles apuesta por la saturación de contenidos, la audiencia y los medios responden con un filtro marcado por el escepticismo hacia su herencia política.
El análisis realizado por SHIFT Latam Porter Novelli abarca datos de monitoreo de Facebook, Instagram, noticias digitales y comentarios públicos recogidos desde octubre de 2025 hasta el 20 de enero de 2026, y no interpreta intención de voto.
“En un entorno donde el mensaje compite minuto a minuto, la reputación no se define solo por lo que una candidatura dice en sus redes, sino por lo que los medios amplifican y lo que las audiencias resignifican en público. Entender esa cadena, de origen, encuadre y reacción, es clave para interpretar el pulso real de la conversación política”, señaló Rodrigo Castro, CEO de SHIFT Latam Porter Novelli, en un comunicado.
La trampa del volumen: publicar más no es impactar más
Las cifras son contundentes. En la plataforma Facebook, Dobles se posiciona como la candidata más activa con 516 publicaciones, superando ampliamente a rivales como Álvaro Ramos (281) o Laura Fernández (291). Esta tendencia se mantiene en Instagram, donde también lidera la frecuencia con 313 posts.
No obstante, esta hiperactividad no se traduce en dominio de la agenda. El estudio señala que, a pesar de su esfuerzo digital, Dobles registra una cobertura noticiosa modesta (148 menciones), quedando muy por debajo de figuras como Laura Fernández, quien con menos publicaciones acaparó más de mil notas periodísticas.
El informe concluye que la eficiencia pesa más que la frecuencia. La estrategia de Dobles, descrita como una “narrativa distribuida” que mezcla temas de gestión, derechos laborales y visibilidad de campaña, carece de un eje dominante que capture la atención mediática con la misma fuerza que la seguridad o la oposición radical en otras candidaturas.
El conflicto entre lo técnico y lo simbólico
El análisis de SHIFT Latam Porter Novelli detecta una “tensión interna” en la narrativa de la candidata. Mientras ella intenta posicionar un perfil de “capacidad técnica” y “gestión pública”, la cobertura mediática y la conversación ciudadana tienden a reinterpretar su figura desde un ángulo simbólico, centrado en su relación con gobiernos anteriores.
Cuando el mensaje sale de sus redes, pierde su carácter programático. Los medios introducen con frecuencia cuestionamientos sobre su liderazgo y su pasado, lo que desplaza la discusión de sus propuestas. De hecho, uno de los ejes narrativos identificados en la cobertura es la “relación ambigua con gobiernos previos”, el cual genera un 65% de sentimientos negativos en la audiencia.
Una recepción pública polarizada
El clima emocional que rodea a la candidatura de Agenda Ciudadana es predominantemente crítico. La negatividad en los comentarios públicos no es accidental; está fuertemente asociada a dudas sobre su estilo técnico y, principalmente, a la carga política de las administraciones pasadas.
Sin embargo, el estudio matiza este escenario: existe un bloque consistente de comentarios positivos que valoran su capacidad de gestión y la idea de “proyecto colectivo” que impulsa. A diferencia de la polarización agresiva de otras campañas, el apoyo a Dobles se manifiesta con una intensidad emocional menor, más racional y programática.
Conclusión: El desafío de la identidad propia
El informe deja una lección clara para la recta final de la campaña: la visibilidad no garantiza reputación. Para Claudia Dobles, el reto no es publicar más, sino lograr que su eje de “gestión y capacidad” logre romper el cerco de la interpretación política que la ata al pasado. Mientras su narrativa siga dispersa, corre el riesgo de mantenerse como la candidata más prolífica en redes, pero con menor tracción en la agenda que define la elección.
