Por: Manuel Avendaño Arce.   11 noviembre, 2019

(Video) Yolanda Fernández, presidenta de la Cámara de Comercio, explica desacuerdos con Uccaep.

¿Unión de cámaras? La pregunta nace justamente en el nombre con el que se le conoce a la organización que durante décadas concentró la representación del sector empresarial. Definitivamente son tiempos convulsos de pugnas internas, de agendas diferentes y de cambios, pero no precisamente de unión en este sector.

La Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep) se resquebraja entre quienes impulsan una reforma completa a su estructura y gobernanza, y quienes prefieren mantener las cosas como están, sin mayores cambios que afecten el statu quo.

El enfrentamiento entre ambos bandos provocó efervescencia en el Consejo Directivo y presiones sobre el presidente Gonzalo Delgado, quien finalmente dejó su cargo el pasado miércoles 6 de noviembre para “fortalecer la unidad del sector empresarial”.

Las rupturas significaron la renuncia de tres organizaciones este año y las amenazas de otras dos. Las entidades disidentes corren el riesgo de perder representación en diversos espacios de discusión políticos, económicos y sociales.

Tanto las cámaras que se mantienen como las que decidieron marcharse defienden la necesidad de rescatar la agrupación empresarial para hacerla más proactiva y moderna, con el objetivo de que recupere el protagonismo de otrora.

Viejas fracturas

Las diferencias a lo interno de Uccaep no son nuevas, pero en los últimos dos años cobraron mayor relevancia hasta provocar un remezón en su estructura de liderazgo y en su conformación.

El 26 de abril del 2018 se llevó a cabo una asamblea general en la que los socios votaron para elegir un nuevo presidente.

Las opciones eran Gonzalo Delgado, un ingeniero civil que fue jerarca de la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC), y Yolanda Fernández, presidenta de la Cámara de Comercio y gerenta de Asuntos Corporativos de Walmart Centroamérica y México.

La elección fue ganada por Delgado, quien contó con el apoyo mayoritario de las organizaciones y trabajó durante su primer año acuerpado por algunas de las entidades más importantes del sector productivo como lo son la CCC, la Cámara de Comercio, la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), entre otras.

Uno de los mensajes más constantes –y quizás más visibles a nivel mediático– durante la gestión de Delgado fue el apoyo de los empresarios al Gobierno en el periplo por aprobar la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (9.635).

Sin embargo, mientras todo esto ocurría, las voces de los comerciantes y los industriales, por ejemplo, clamaban por una agenda más firme, más visible y más convincente, que permitiera impulsar el crecimiento económico mediante acciones que beneficiaran la producción y el consumo.

A lo interno, entre las acaloradas discusiones que se suscitaron en el Consejo Directivo, varios representantes levantaron la mano para que Uccaep caminara hacia tres objetivos: la aprobación de un nuevo Plan Estratégico, la transformación en el sistema de gobernanza y la definición de acciones más fuertes sobre la agenda del sector.

El tiempo pasó, y, para algunos afiliados, la pasividad y la falta de atención a las demandas por parte de Delgado terminaron por llenar el vaso.

“Sentimos que no existe enfoque de objetivos en la cúpula empresarial, además del poco liderazgo que hemos detectado orientado a promover un avance más acelerado en temas de gobernanza y una toma más ágil de decisiones”, Yolanda Fernández, presidenta de la Cámara de Comercio.

El resultado ya es conocido. La primera baja no estuvo directamente relacionada con el conflicto, pero sí habla de la pérdida de peso de la Uccaep. En abril, cuando la Asociación de la Industria Farmacéutica Nacional (Asifan) debió reducir gastos, identificó la tarifa de afiliación a la Unión de Cámaras como algo prescindible.

El período más tenso inició el pasado 24 de octubre, cuando la CICR y la Cámara de Comercio anunciaron, por razones muy similares, su separación. De seguido, el 30 de octubre, la Cámara Nacional de Bananeros (CNB) tomó la misma decisión.

Por su parte, la Cámara Costarricense Norteamericana de Comercio (AmCham) exigió la aprobación del Plan Estratégico que se había relegado entre las prioridades del entonces presidente; de lo contrario, también darían un paso afuera de la representación empresarial.

El lunes 4 de noviembre la CCC metió más presión cuando pidió la renuncia inmediata del jerarca, so pena de que si esto no ocurría, su separación era inminente.

El episodio de crispación concluyó el miércoles 6 de noviembre con la dimisión de Gonzalo Delgado, quien en una extensa sesión del Consejo Directivo se defendió de las críticas, pero aceptó, también, que su “capital político” se había acabado.

Jugada riesgosa
El 10 de setiembre del 2018, Gonzalo Delgado se refirió a los efectos negativos de la huelga del sector público en compañía de los vicepresidentes de Uccaep, Álvaro Sáenz (izquierda), Enrique Egloff (centro con el micrófono) y Elías Soley, derecha. Fotografía: José Cordero.
El 10 de setiembre del 2018, Gonzalo Delgado se refirió a los efectos negativos de la huelga del sector público en compañía de los vicepresidentes de Uccaep, Álvaro Sáenz (izquierda), Enrique Egloff (centro con el micrófono) y Elías Soley, derecha. Fotografía: José Cordero.

La renuncia de Delgado no significa el regreso inmediato de los divergentes. Por ejemplo, en la Cámara de Comercio se enfocarán en retomar su propia agenda.

“Llevamos un proceso de año y medio de trabajo sobre la modificación de estatutos para adaptarlos a la situación y la realidad económica y financiera del país”, Álvaro Sáenz, presidente interino de Uccaep.

Eso sí, salir de la Unión de Cámaras también es una jugada riesgosa porque esta organización nombra a 183 representantes en 87 juntas directivas, comisiones o foros de trabajo en instituciones públicas y privadas.

Destacan las designaciones en la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Consejo Nacional de Salarios y otros espacios en áreas como ciencia y tecnología, comercio exterior, regulaciones, política fiscal, etcétera, según pudo extraer EF tras la revisión del Informe de Labores 2018-2019.

Este medio solicitó a Uccaep la información precisa y exacta de cada una de las juntas directivas o espacios públicos y privados en los que tiene representación, pero al cierre de este artículo no enviaron el detalle.

Las agrupaciones gremiales que salieron de la Unión de Cámaras podrían pedir representación en diferentes foros de interés. El proceso puede llevar tiempo y, en algunos casos, no está garantizada, dado que Uccaep ya ostenta las sillas disponibles.

Aunque la CICR, la Cámara de Comercio y la Cámara de Bananeros no descartan regresar a la organización sombrilla, destacan que para considerar esa posibilidad deben ver cambios en el liderazgo, la agenda y las acciones puntuales del sector.

¿Vale la pena rescatar esta entidad? La respuesta de algunas cámaras que permanecen y otras que decidieron salir es positiva. Coinciden en que es necesario fortalecer la Uccaep, simplificar sus complejos procedimientos internos, hacerla más proactiva y ayudarle a recuperar la voz protagónica en las grandes discusiones del país.