La apreciación del colón se consolida como el principal obstáculo para el sector industrial manufacturero costarricense. Durante 2026, la intensidad de su impacto creció de forma significativa, al punto de generar consecuencias directas sobre la inversión, el empleo, la producción y la rentabilidad de las compañías.
Así lo revelan los resultados de la XVII Encuesta de Perspectivas Empresariales de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR). El estudio —que abarca a 115 empresas responsables del 24,0% del empleo formal privado de la manufactura— advierte que un 31,3% de estas organizaciones ya suspendió sus planes de expansión o nuevas inversiones.
El tipo de cambio fue señalado por siete de cada diez compañías como el factor externo con mayor incidencia negativa, y se mantiene por cuarto año consecutivo como el elemento que más debilita la capacidad de competir de la industria, tanto en el Régimen Definitivo como en el Régimen de Zona Franca.
Efectos en el empleo y la rentabilidad
El panorama cambiario ya pasa factura a las planillas: un 13,3% de la muestra total aplicó recortes de personal, mientras que un 30,3% decidió no sustituir vacantes por renuncias o pensiones. La señal de alerta es mayor en el segmento encuestado de zonas francas, donde cerca de una cuarta parte de las firmas participantes (23,1%) reporta haber ejecutado ajustes en su personal.
Esta situación se agrava en las firmas de zona franca, donde los recortes de personal alcanzan a un 23% de las organizaciones.
En el ámbito financiero, seis de cada diez organizaciones experimentaron una disminución en sus ingresos en colones al convertir sus dólares para costos operativos, lo que redujo la rentabilidad del 55,0% de la muestra. En el grupo de zona franca consultado, esta afectación en márgenes alcanzó al 81,0% de las empresas. De mantenerse la cotización actual, un 25,6% de la industria advierte que se verá obligado a reducir planillas en el corto plazo.
En términos financieros, seis de cada diez organizaciones experimentaron una disminución en sus ingresos en colones al convertir los dólares necesarios para cubrir sus costos operativos.
Como resultado, un 55% de la muestra reporta una reducción en su rentabilidad, una cifra que asciende a ocho de cada diez en el caso de las compañías bajo el régimen de zona franca.
De acuerdo con el presidente de la cámara, Sergio Capón, aunque en la mayor parte de 2025 la apreciación fue cercana al 2,2%, la aceleración de este fenómeno durante los primeros meses de 2026 elevó la apreciación a un 10%, lo cual profundiza el deterioro competitivo acumulado desde el segundo semestre de 2022.

Presión por materias primas e infraestructura
Aunque el tipo de cambio domina las preocupaciones, el precio de las materias primas e insumos registró un ascenso drástico en su nivel de incidencia.
Este factor pasó del octavo lugar en 2025 al segundo en 2026. Un 55,3% de los industriales lo señala como un elemento severamente adverso.
Esta escalada responde, en gran medida, al aumento internacional en los precios del petróleo y de las materias primas, derivado de conflictos geopolíticos que afectan el tránsito marítimo y encarecen directamente los costos de producción.
Otros factores que restan competitividad al sector incluyen las deficiencias en la infraestructura nacional (67,5%) y las altas cargas sociales (66,7%). Las características de estos obstáculos varían según el régimen y el tamaño de las compañías.
Por ejemplo, en las zonas francas, la disponibilidad y calidad del talento humano figura como el segundo problema más urgente.
Por su parte, para las pequeñas empresas del régimen definitivo, la competencia desigual que genera la informalidad se ubica entre los tres principales retos operativos.
La cámara enfatizó en la necesidad de revisar las cargas sociales y combatir el comercio ilícito para promover la formalización de la economía nacional.
