Los sueldos en las empresas de zonas francas son sustancialmente más altos que en el resto del mercado laboral costarricense. La brecha es tal que la mediana salarial en estas compañías triplica la del resto del tejido empresarial, y además no ha dejado de ampliarse en los últimos 20 años.
Ambas conclusiones se desprenden del Registro de Variables Económicas (Revec): un compendio de estadísticas empresariales y laborales que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) actualiza todos los años.
Las razones son múltiples, pero destacan dos por encima del resto.
Por un lado, las empresas de zonas francas demandan una mayor proporción de personal altamente calificado y, por otro, operan bajo un régimen de incentivos y políticas públicas que otros sectores no tienen —o tienen en menor medida—.
¿Cuánto más se gana en las zonas francas que fuera de ellas y cómo se ha comportado esa brecha desde 2005? Esto dicen las cifras disponibles.

Una brecha amplia y creciente
La mediana salarial supera los ¢11 millones anuales en las empresas de zonas francas: tres veces más que los ¢3,5 millones que se registran en el resto del tejido empresarial costarricense.
La distancia, además, se ha ampliado con el paso del tiempo. Si se descuenta el efecto de la inflación, la mediana salarial en las zonas francas ha crecido a un ritmo del 4% anual desde 2005 hasta 2024; mientras que en el resto del aparato productivo el aumento apenas alcanza el 2,4%.
Estas medianas se establecen por unidad productiva y no por trabajador individual. Es decir, reflejan el nivel salarial típico de cada empresa, no el ingreso específico de cada empleado.
La magnitud de la brecha, sin embargo, varía según el tipo de actividad.
En actividades profesionales, científicas y técnicas; en servicios administrativos y de apoyo; y en información y comunicaciones, las medianas salariales llegan a cuadruplicar —e incluso quintuplicar— las de esos mismos tipos de oficios en el resto de las empresas del país.
En sectores como comercio y reparaciones, manufactura o transporte y almacenamiento también se observan diferencias relevantes, aunque no alcanzan esos niveles extremos.
Las desigualdades salariales se pueden observar entre empresas del régimen especial y empresas del régimen definitivo; sin embargo, también se pueden observar dentro de ellos mismos.
Esto ocurre porque, en ambos grupos, hay minorías de empresas que pagan salarios mucho más altos que la media.
Este es un fenómeno fácil de observar cuando se comparan la mediana y el promedio salarial. En el caso de las zonas francas, el promedio salarial por empresa es un 28,1% más alto que la mediana (el “salario más común”); mientras que en el resto de las empresas, la diferencia es de un 147,1%.
Esto implica que en ambos casos hay empresas con salarios mucho más altos, que “empujan” el promedio hacia arriba; pero el fenómeno de la desigualdad es mucho más pronunciado fuera de las zonas francas, donde hay una mucho mayor cantidad de puestos de trabajo que requieren poca o nula calificación.
| Nota metodológica |
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| Las estadísticas más recientes del Revec, publicadas por el BCCR, contemplan el período de 20 años comprendido entre el 2005 y el 2024. |
| Los datos utilizados en este artículo se expresan en colones de 2025; es decir, descontando la inflación. |
Dos economías que conviven
Las empresas de zonas francas no solo concentran una mayor proporción de personal altamente calificado, también operan bajo un conjunto de políticas e incentivos que el país ha impulsado durante décadas para promover su desarrollo.
Esa es la principal diferencia entre ambos sectores, según explicaron en recientes entrevistas con EF los economistas Ricardo Monge, presidente de la Academia de Centroamérica, y Natalia Morales, coordinadora del Programa Estado de la Nación (PEN).
Monge señaló que existe una “dualidad productiva” entre las empresas de zonas francas y las del régimen definitivo; pero advirtió que la brecha también se expresa entre distintos tipos de actividades económicas.
“No hemos ideado políticas de desarrollo productivo apropiadas para actividades tradicionales como la agricultura, la agroindustria y otros servicios”, señaló. “Así es difícil que esos sectores aumenten su mayor valor agregado, mejoren su productividad y paguen mejores salarios”.
La situación es aún más crítica cuando se analiza el peso de cada sector en términos de producción económica y empleo. Se estima que las empresas de zonas francas aportan una décima parte del Producto Interno Bruto (PIB) costarricense y un 12% del empleo formal; mientras que el resto del aparato productivo se encarga del resto.
Según Morales, las desigualdades se han exacerbado en Costa Rica y en el resto del mundo, al mismo tiempo. Sin embargo, en el país se observa un claro impulso de dos economías distintas que conviven en la misma tierra.
“En el caso de Costa Rica, el país apostó hace 30 años por un modelo exportador, de atracción de inversión y eso lo hemos hecho muy bien”, señaló. “Pero descuidamos a la economía interna que ha carecido de mayor fomento productivo”.
