Las elecciones legislativas de medio periodo de Estados Unidos (EE. UU.), previstas para el martes 3 de noviembre, pondrán a prueba el respaldo político de Donald Trump y definirán cuánto margen tendrá para impulsar su agenda durante la segunda mitad de su mandato.
Los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, también conocida como cámara baja, cuyos miembros cumplen mandatos de dos años. Además, votarán por 35 de los 100 escaños del Senado, la cámara alta, donde cada dos años se renueva aproximadamente un tercio de sus integrantes.
Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras, una ventaja que facilita el avance de las iniciativas legislativas de Trump. Si los demócratas consiguen la mayoría en una o en las dos, el mandatario enfrentaría mayores obstáculos para sacar adelante sus propuestas y quedaría más expuesto a las investigaciones y los mecanismos de supervisión del Congreso.
Para Costa Rica, el resultado importa especialmente por sus posibles efectos sobre la inversión extranjera, las políticas migratorias y la cooperación con Centroamérica. Carlos Cascante, profesor de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica (UCR), señaló que un Congreso con mayor presencia demócrata podría ejercer más contrapesos sobre la estrategia de Trump para atraer a Estados Unidos inversiones que sus empresas mantienen en el extranjero.

Lo que se juega Trump
La renovación del Congreso definirá qué tan fácil le resultará al presidente convertir sus prioridades políticas en decisiones concretas. Aunque la Casa Blanca conserva atribuciones propias, el respaldo legislativo es determinante para aprobar leyes, negociar presupuestos y avanzar en asuntos tributarios.
La pérdida de una mayoría republicana también complicaría determinados nombramientos y confirmaciones, así como la aprobación de algunas iniciativas relacionadas con la política exterior.
“En el caso de que perdiera la mayoría en la Cámara de Representantes, hay algunos temas internos de impuestos que podrían verse afectados. Y en el caso del Senado podrían afectarse algunos temas de política exterior, nombramientos de embajadores o incluso ratificación de algunas secretarías”, explicó Gerald Solano, académico e investigador de la cátedra de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de la Universidad Nacional (UNA).
El control de las cámaras también importa cuando se trata de exigir responsabilidades al mandatario. Una mayoría republicana dificulta que prospere un eventual juicio político, mientras que un avance demócrata podría facilitar el inicio de investigaciones y la aprobación de una acusación formal.
El procedimiento requiere superar dos etapas. Primero, la Cámara de Representantes debe aprobar los cargos por mayoría simple (un total de 218 votos, equivalente a la mitad de integrantes más uno); después, el Senado necesita una mayoría de dos tercios de los senadores presentes para condenar al presidente y destituirlo. Por eso, aunque los demócratas ganaran ambas cámaras, el resultado electoral no garantizaría por sí solo la salida de Trump del poder.
El Senado también tiene particularidades que pueden inclinar votaciones. Cuando existe un empate, el vicepresidente de EE. UU., quien preside esa cámara, puede emitir el voto de desempate.
“En caso de que alguna votación en el Senado quede empate, el vicepresidente es el que desempata. Es en esos casos donde ese puesto adquiere un papel muy importante en el Congreso”, detalló Solano.
¿Y si los republicanos mantienen el control de ambas cámaras? En ese escenario, Trump conservaría condiciones más favorables para impulsar su agenda legislativa, negociar presupuestos y conseguir confirmaciones. No obstante, la mayoría no equivale a un cheque en blanco: en el Senado, muchas iniciativas requieren 60 votos para superar los obstáculos que impiden avanzar al debate y llegar a una votación definitiva.

¿Cómo podría repercutir en Costa Rica?
El resultado de las elecciones estadounidenses podría trascender las fronteras de ese país, aunque sus efectos dependerán de las decisiones que adopte el Congreso y de la capacidad de sus integrantes para modificar o frenar las políticas de la administración Trump.
Uno de los puntos de interés para Costa Rica es la inversión extranjera, ya que el 50,8% de la inversión extranjera directa al cierre del 2025 fue de origen estadounidense.
Washington ha promovido el retorno de actividades productivas a territorio estadounidense, una estrategia que puede generar presiones sobre los países que reciben capital de empresas de ese origen.
“Habría que ver si el Congreso (en caso de ganar los demócratas) establece o mantiene los intentos de Trump por atraer inversión estadounidense que está fuera de los Estados Unidos, porque eso ha sido un intento permanente de la administración Trump. Esos movimientos dentro de la inversión podrían afectar a todos los países que reciben inversión, entre ellos Costa Rica”, indicó Cascante.
El impacto, sin embargo, no sería automático. La evolución de las inversiones dependerá de las políticas que finalmente se aprueben, de las decisiones empresariales y de las condiciones que ofrezcan los países receptores.
Otro frente de interés es la política migratoria. Cascante señaló que un Congreso más dispuesto a oponerse a Trump podría modificar el entorno de negociación sobre cooperación, financiamiento y acuerdos migratorios.
Para Centroamérica, una mayor supervisión legislativa podría representar un contrapeso a las medidas migratorias de la Casa Blanca. El alcance de ese cambio dependería de las iniciativas concretas que impulsen los congresistas y de los acuerdos que EE. UU. mantenga con los gobiernos de la región.
Los precios de los combustibles constituyen otro posible canal de impacto para Costa Rica. Solano y Cascante señalaron que, si los republicanos mantienen el control del Congreso, podría haber menos contrapesos legislativos a la estrategia de Trump frente a Irán. La continuidad del conflicto y las restricciones al tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz podrían mantener la presión al alza sobre los precios internacionales del crudo y, por esa vía, repercutir en el costo de los combustibles en el país.
Por el contrario, una mayoría demócrata podría aumentar la presión política sobre la administración Trump para modificar su estrategia frente al conflicto. Si esto contribuyera a reducir las tensiones y restablecer la circulación de los buques petroleros por el estrecho, podría aumentar la oferta de crudo en los mercados internacionales y favorecer una reducción y estabilización de los precios.
En política exterior, el presidente estadounidense cuenta con atribuciones que le permiten actuar con considerable autonomía, especialmente en la conducción de las relaciones diplomáticas y las negociaciones con otros gobiernos. Esto no significa que esté libre de controles: el Congreso conserva facultades legislativas, presupuestarias y de supervisión que pueden limitar algunas de sus decisiones, aunque no necesariamente impedirlas.
Las elecciones de medio periodo no decidirán quién ocupa la Casa Blanca, pero sí cuánto margen tendrá Trump para gobernar.
