Las elecciones del próximo 1.º de febrero sitúan a la política exterior en un punto de análisis para el sector exportador. El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca genera interrogantes sobre la estabilidad del régimen de zona franca, especialmente en las industrias de dispositivos médicos y servicios.
Como parte de la plataforma electoral de Grupo Nación, los 20 candidatos presidenciales respondieron a la pregunta: ¿Cuál será su estrategia de negociación con el gobierno de Donald Trump para evitar el retorno de estas empresas a Estados Unidos?
La mayoría de los aspirantes propone el fortalecimiento de los canales diplomáticos y el respeto a los acuerdos comerciales vigentes. No obstante, las tácticas varían desde el despliegue de misiones políticas en Washington hasta la búsqueda de nuevos mercados en Asia y Europa para reducir la dependencia norteamericana.
A continuación, se detallan las posturas de cada candidato para enfrentar este escenario económico durante el cuatrienio 2026-2030.
Walter Hernández Juárez, Partido Justicia Social Costarricense (PJSC), señala que “es muy difícil establecer una negociación con un gobierno que incumplió un contrato firmado, en este caso, un TLC (Tratado de Libre Comercio)”, por lo que su plan se enfoca en unificar criterios ministeriales para una defensa firme.
“En los casos en que ya de manera expresa se ha denunciado el tratado, nosotros podemos llegar a aplicar el principio de reciprocidad y podemos empezar a poner también aranceles”, planteó el candidato en su respuesta.
Luz Mary Alpízar Loaiza, Partido Progreso Social Democrático (PPSD), propone mantener un canal fluido con Washington, “resaltando el aporte de Costa Rica en estabilidad regional, contención de migración y mano de obra calificada”.
La aspirante considera que la clave está en “diversificar mercados y subrayar que la atracción de industrias como dispositivos médicos se debe a décadas de inversión en educación y calidad”.
Boris Molina Acevedo, Partido Unión Costarricense Democrática (PUCD), se muestra escéptico ante la viabilidad de lograr un acuerdo con la administración estadounidense. “No veo que haya mucha posibilidad de elaborar una estrategia para negociar eso”, admitió el candidato.
Molina considera que el país debe dejar de depender exclusivamente del norte y mirar hacia otras latitudes. “Si no nos quieren en Estados Unidos, hay que buscar otros mercados o producir nosotros precisamente lo que hay”, indicó.
Natalia Díaz Quintana, Partido Unidos Podemos (UP), enfatiza que “nada sustituye a la conversación del presidente directo”, rechazando que la negociación se delegue exclusivamente en mandos ministeriales.
Díaz plantea hablar con claridad: “Bueno, qué pudiéramos nosotros importar para que ese déficit que ellos dicen que tienen no se dé y lograr quitar los aranceles que nos pusieron hoy”.

Fernando Zamora Castellanos, Partido Nueva Generación (PNG), apuesta por la institucionalidad mediante una mesa de trabajo “donde estén todas las dependencias del Ministerio de Comercio Exterior y las involucradas en la vida de nuestras zonas francas”.
El objetivo de este grupo será proponer, “junto con la Cancillería, un plan de negociación formal” que defienda los intereses del régimen definitivo y de zona franca.
Marco Rodríguez Badilla, Partido Esperanza y Libertad (PEL), defiende la competitividad nacional, afirmando que “Costa Rica ha demostrado técnicamente ser un país de altísima calidad para poder tener o retener esta industrialización”.
Rodríguez sostiene que “aunque digan que somos costosos, esto viene siendo mentira” y confía en determinar las negociaciones directamente con la embajada.
David Hernández Brenes, Partido de la Clase Trabajadora (PT), critica la dependencia del capital extranjero, señalando que “pensar que podemos negociar con Trump es tan sencillo como que al principal negociador del TLC, Oscar Arias, le quitó el derecho para entrar a Estados Unidos”.
Su propuesta es radical ante la salida de capitales: “Esas empresas que se van a ir, inmediatamente paramos los procesos de cierre y esas empresas pasan a ser administradas por trabajadores en asambleas obreras y populares”.
Ana Virginia Calzada Miranda, Partido Centro Democrático y Social (PCDS), aboga por el respeto a los pactos vigentes, indicando que “hay que sentarse a negociar con cada una de las partes, sobre todo en este momento con el gobierno de los Estados Unidos”.
Calzada fue enfática en su rechazo a nuevas imposiciones: “No podemos permitir que a nosotros nos estén cobrando y subiendo los aranceles que ya fueron pactados en un tratado de libre comercio”.
Claudia Dobles Camargo, Coalición Agenda Ciudadana (PAC-ADN), cuestiona la pasividad del gobierno actual, afirmando que “hubiera esperado que el presidente de la República ya hace varios días hubiera agarrado un avión y se hubiera ido a Washington”.
Dobles propone “desplegar una misión política, que no solamente vaya dirigida a la Casa Blanca, sino que también nos gane espacios en el Congreso” para defender los intereses nacionales.
Fabricio Alvarado Muñoz, Partido Nueva República (NR), no presenta una estrategia concreta en su documentación oficial. “No se menciona ese tema específico en su plan de gobierno”, según la revisión realizada.
Además, el equipo periodístico consignó que “él se negó, pese a las múltiples solicitudes, a concederle una entrevista a La Nación”.
Ronny Castillo González, Partido Aquí Costa Rica Manda (ACRM), sugiere interpretar el estilo del mandatario estadounidense, argumentando que “cuando él tira esas cosas, es que quiere hablar de esos temas”.
Castillo propone “dejar de ser reactivos y empezar a tener un poquito más de iniciativa respecto a las negociaciones comerciales con Estados Unidos, que es el tipo de atención que está pidiendo”.
Eliécer Feinzaig Mintz, Partido Liberal Progresista (PLP), recomienda prudencia y apertura, señalando que “hay que mantener los canales de diálogo abiertos, pero estamos dependiendo de un gobierno que actúa de acuerdo a parámetros que no son los usuales”.
Para Feinzaig, la solución estructural es “diversificar nuestras exportaciones, no solo en cuanto a los tipos de productos o de servicios que brindamos, sino también en cuanto a los mercados”.
Laura Fernández Delgado, Partido Pueblo Soberano (PPSO), no cuenta con una propuesta registrada sobre este tema. “En el plan de gobierno no se menciona ese tema en específico”.
La candidata tampoco brindó declaraciones directas, ya que “ella se negó, pese a las múltiples solicitudes, a concederle una entrevista a La Nación”.
José Aguilar Berrocal, Partido Avanza (PA), identifica actores clave para el cabildeo político. “La figura de Marco Rubio es clave, hay que establecer un diálogo con él y con su entorno”, propuso.
Aguilar sugiere usar mecanismos diplomáticos “para que Costa Rica pueda posicionarse como una nación que no sea sujeta a este tipo de aranceles” y revisar la política monetaria interna.
Claudio Alpízar Otoya, Partido Esperanza Nacional (PEN), basa su defensa en el tratado comercial vigente. “Defendería con firmeza el respeto al Cafta (Acuerdo de Libre Comercio República Dominicana-Centroamérica), exigiendo que la firma de Costa Rica pese tanto como la de Estados Unidos”.
Alpízar argumentaría ante Washington que “la ventaja de Costa Rica no es el bajo salario, sino el recurso humano calificado, la seguridad jurídica y la estabilidad”.
Álvaro Ramos Chaves, Partido Liberación Nacional (PLN), define a su agrupación como un “movimiento nacional amigo de Estados Unidos” y asegura que la administración Trump se ha mostrado anuente a conversar.
Para Ramos, el éxito de la estrategia radica en “entender cuál es el espacio de negociación que ellos visualizan” para lograr acuerdos beneficiosos.

Douglas Caamaño Quirós, Partido Alianza Costa Rica Primero (CR1), urge en retomar la comunicación directa. “Conversar, simple y sencillamente lo que dejamos de hacer hace mucho tiempo: conversar y negociar”, señaló.
Caamaño propone “sentarse en la mesa con carácter, con personalidad y con hechos concretos para decirle: ‘Señor, Costa Rica es para Costa Rica y ya está’”.
Luis Amador Jiménez, Partido Integración Nacional (PIN), apuesta por reducir la dependencia del norte. “Estados Unidos no es el único mercado (...) creo que tenemos que explorar otros mercados”.
Amador sugiere mirar hacia otras latitudes: “Si China quiere venir a poner una zona franca para generar en proximidad a Estados Unidos los componentes (...) ¿Por qué no pueden venir?”.
Ariel Robles Barrantes, Partido Frente Amplio (FA), considera vital involucrar a los sectores productivos en el diálogo. “Lo que hay que hacer con el gobierno de los Estados Unidos es mantener una conversación permanente en la cual sea parte también todo el régimen de zonas francas”.
Juan Carlos Hidalgo Bogantes, Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), plantea una estrategia de alto nivel para evitar que el proteccionismo se consolide. “Esto requiere una ofensiva diplomática (...) Necesitamos evitar que esto se vuelva un consenso en Washington”.
Hidalgo enfatiza la necesidad de explicar que el país es un aliado seguro y que “no hay ninguna amenaza para la Seguridad Nacional el tener una industria de dispositivos médicos aquí”.

Las posturas de los aspirantes revelan una coincidencia en la necesidad de elevar el rango de la diplomacia comercial para mitigar los efectos de las políticas de Donald Trump. La defensa del Tratado de Libre Comercio y la inversión histórica en capital humano aparecen como las principales cartas de negociación.
No obstante, las diferencias radican en el grado de apertura hacia otros mercados mundiales y en el manejo directo de la figura presidencial en las conversaciones. El resultado del próximo 1.º de febrero determinará cuál de estas visiones liderará la protección del motor exportador costarricense hasta el año 2030.
Usted puede consultar estas y otras interrogantes planteadas a los candidatos aquí.
