El presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, está a pocas horas de entregar la banda presidencial y cerrar un ciclo político en el que prometió cambios profundos, trazó prioridades y señaló responsables de los principales rezagos del país.
En su discurso inaugural, hace cuatro años, identificó varias de las heridas abiertas de Costa Rica: la desigualdad educativa, el desempleo, las listas de espera que afectan a quienes necesitan atención médica y la seguridad ciudadana.
El Financiero revisó el discurso oficial pronunciado el 8 de mayo de 2022 y seleccionó los temas en los que el mandatario insistió con mayor énfasis —ya fuera por reiteración o por la amplitud que les dedicó en su mensaje— para contrastarlos con el cierre de su gobierno. El ejercicio busca medir cómo termina su administración en los mismos frentes críticos que cuestionó al asumir el poder.

El espejo educativo del discurso
En ese espejo nos encontramos ante el rostro de un país cuyo nivel educativo había sido ejemplar en la región latinoamericana, pero cuya calidad de la educación se ha ido deteriorando, lo que compromete, a mediano y largo plazo, la prosperidad de nuestra nación.
El Octavo Informe del Estado de la Educación nos ha confrontado con esa dolorosa imagen. La pandemia del COVID-19 causó un “apagón educativo” que cayó como un mazazo repentino sobre miles de niños, niñas y adolescentes.
No es casualidad que, en 2020, antes de la pandemia, cerca del 60% de las personas con edades entre los 18 y 22 años dijera no haber finalizado la secundaria.
Lo que devolvió el espejo educativo
El diagnóstico que planteó al asumir coincidió con una realidad conocida, pero el cierre de su administración mostró un deterioro aún más profundo. El Décimo Informe del Estado de la Educación reveló que la inversión social en educación pasó de representar un 7,3% del producto interno bruto (PIB) entre 2018 y 2020, a un 5,7% en 2023.
Si se toma como referencia la Ley de Presupuesto del Ministerio de Educación Pública, los recursos equivalieron al 5,4% del PIB en 2023 y cayeron al 4,7% en 2026.
El ajuste también golpeó los programas orientados a sostener la permanencia estudiantil. Las becas y transferencias monetarias registraron un déficit de -4% entre 2018 y 2023, luego de ubicarse en -1% entre 2011 y 2017, según el informe.
Dagoberto Murillo, investigador del estudio, advirtió meses atrás a El Financiero que la reducción en programas de equidad ocurre “en un contexto donde cerca del 35% de la población joven que asiste al sistema educativo público está en condición de pobreza”.
A ello se suma otro dato severo: de acuerdo con el Estado de la Educación, los estudiantes de 15 años muestran una comprensión lectora semejante a la de un niño de tercer grado de escuela.
El espejo de empleo en el discurso
Vemos en ese mismo espejo el rostro de la gente trabajadora, de gente que se ha preocupado por formarse con la esperanza de que sus familias tengan el nivel de vida que anhelan, que se merecen, o que, a pesar de no contar con estudios formales, han utilizado su ingenio y su capacidad de trabajo para salir adelante.
Pero al mismo tiempo es el rostro de cientos de miles de personas que ven acabar el día sin un empleo con el cual enfrentarse a las necesidades personales de la mañana siguiente. Es también el rostro de casi un millón de personas atrapadas en el empleo informal.
Lo que dejaron las cifras del empleo
La administración Chaves Robles tomó el poder cuando el país tenía una tasa de desempleo de 11,8%. A febrero del 2026 el desempleo golpeó al 6,7% de la fuerza laboral, de acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Esa mejora no responde únicamente a una mayor generación de puestos de trabajo. En buena medida, también está vinculada a la salida de personas del mercado laboral.
La fuerza laboral —es decir, el grupo conformado por quienes tienen empleo y quienes lo buscan activamente— se ha reducido. Esto incide de forma directa en la tasa de desempleo, ya que el indicador se calcula dividiendo la cantidad de personas desempleadas entre el total de la fuerza laboral. Cuando parte de la población desocupada deja de buscar trabajo y sale de esa medición, la tasa baja, aunque esas personas no necesariamente hayan conseguido empleo. En otras palabras: el dato mejora, pero no siempre porque haya más oportunidades laborales.
El panorama es aún más delicado entre los jóvenes. Costa Rica mantiene la segunda tasa de desempleo juvenil más alta entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. En la población de entre 15 y 24 años, el desempleo alcanza el 25,3%, solo por debajo de Chile, con 25,6%, y muy por encima del promedio de la OCDE, situado en 10,8%.
El espejo de las listas de espera en el discurso
Las indignantes listas de espera de la Caja Costarricense de Seguro Social, las que por años han sometido a miles de costarricenses, no solo es una violación sistemática al derecho a la salud, sino que son humillantes y angustiantes para quienes la atención médica significa vida o muerte.
Ni los fallos de la Sala Constitucional han hecho mover los cimientos de la Caja.
El saldo en lista de espera
El rezago en listas de espera fue declarado emergencia institucional en 2023 por la Caja Costarricense de Seguro Social. A diciembre de 2024, la institución reportó un avance de 52% en la hoja de ruta diseñada para atender el problema y mejorar la gestión del recurso humano especializado en salud.
Pese a ello, la cantidad de casos pendientes continuó en aumento. Las listas en cirugía, consulta externa y procedimientos registraron más pacientes en espera entre mayo de 2023 y agosto de 2025, según datos de la Gerencia de la institución.
El único alivio parcial se observó en la espera quirúrgica: el plazo promedio bajó de 527 días a 425 días.
El espejo de seguridad en el discurso
También tengo algo que decirles a quienes usan nuestro territorio como puente para exportar y almacenar drogas: dense por notificados. ¡Busquen otro territorio! No toleraremos su presencia en nuestra patria.
A los corruptos, a los que dirigen el crimen organizado, a los que atemorizan a nuestra ciudadanía en las calles, no les daremos tregua.
Si el Estado no puede garantizar la seguridad de sus habitantes, hemos fracasado como país, y el fracaso no es admisible para quien sirve a la Patria con amor.
La factura en seguridad
¿Fracasó el país en seguridad? La respuesta depende del ángulo desde donde se observe. Costa Rica atravesó en 2023 la peor crisis de seguridad de su historia, al cerrar con 907 homicidios. Además, en 2024 y 2025 la cifra superó los 850 casos anuales, según registros del Organismo de Investigación Judicial.
En el frente internacional, el Departamento Federal de Finanzas de Bélgica ubicó a Costa Rica entre los cinco países desde donde más cocaína salió hacia el puerto de Amberes durante 2025.
Pero también hubo un hito relevante: en 2026 el país concretó la extradición de los primeros costarricenses requeridos por delitos de narcotráfico internacional o terrorismo.
Cuatro años después, el balance ya no se mide en discursos, sino en cifras y hechos. Y en ese espejo final conviven algunos avances, varias promesas inconclusas y viejos problemas aún sin resolver.
