A escasos días de que finalice el año, el panorama financiero para los hogares y las empresas en Costa Rica se prepara para una transición administrativa de alto impacto. No se trata solo del cierre de un ciclo fiscal habitual.
Entrarán en vigencia medidas que alterarán la composición neta de los salarios. También se modificarán los costos de operación en el sector privado a partir de enero próximo, exigiendo una revisión inmediata de las planillas.
Este fenómeno responde a una hoja de ruta técnica diseñada años atrás. La estrategia busca la sostenibilidad de los sistemas de protección social frente al envejecimiento de la población y las presiones financieras que enfrenta el Estado.
Para los trabajadores, este cambio implica un ajuste en la matemática de sus ingresos. Cada colón generado en la nómina tendrá un destino porcentual distinto al que se venía aplicando durante todo el periodo del 2025.
La comprensión de estos movimientos es importante para proteger el flujo de caja de las compañías. Las variaciones se aplicarán de forma automática y obligatoria en los primeros depósitos de la primera quincena del nuevo año.
Es necesario evitar errores en el cálculo de las planillas que podrían derivar en contingencias legales con la seguridad social.
También es fundamental entender que este ajuste es tripartito y escalonado. Involucra un esfuerzo económico compartido entre los empleados, los empleadores y el Estado para financiar las pensiones futuras.
Esta estrategia gradual inició en 2019 con un objetivo claro. Se busca fortalecer el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), garantizando recursos adicionales estimados en ₡80.000 millones anuales.

Impacto en la estructura de ingresos y costos laborales
Para clarificar el origen de los porcentajes en su desglose de pago, es necesario diseccionar las cargas sociales. Lo que llamamos “la rebaja de la Caja” es un paquete que incluye Salud (SEM), Banco Popular y Pensiones (IVM).
El Seguro de Salud y el aporte al Banco Popular se mantienen sin cambios para este ciclo. La modificación de 2026 recae exclusivamente en la porción destinada a la pensión del IVM, alterando el total retenido.
Hasta diciembre de 2025, el aporte del trabajador sumaba un 10,67%. Este monto nacía de sumar un 5,5% de salud, un 1% del Banco Popular y un 4,17% de pensión.
El cambio para 2026 eleva únicamente ese componente de pensión al 4,33%. Esto empuja el total de la retención obrera al 10,83%, afectando el salario líquido que llega a la cuenta bancaria.
Esta misma lógica aplica para la carga de los patronos. Su cuota incluye aportes a Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf), Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) e Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), los cuales permanecen estáticos para el nuevo periodo fiscal.
Sin embargo, su cuota específica de pensión sube del 5,42% al 5,58%. Esto lleva el costo total de la carga patronal sobre la planilla del 26,67% al 26,83%.
| Concepto de cotización | Tasa 2025 | Tasa 2026 | Variación (p.p.) |
|---|---|---|---|
| Cuota obrera total | 10,67% | 10,83% | +0,16% |
| Desglose: Salud y BP | 6,5% | 6,5% | 0% |
| Desglose: Pensión IVM | 4,17% | 4,33% | +0,16% |
| Cuota patronal Total | 26,67% | 26,83% | +0,16% |
| Desglose: Salud y otros | 21,25% | 21,25% | 0% |
| Desglose: Pensión IVM | 5,42% | 5,58% | +0,16% |
En términos prácticos, por cada ₡100.000 de salario reportado, se deberán aportar ₡160 adicionales. Tanto el trabajador como el patrono asumen este costo extra cada mes.
A la par de estas deducciones, el sector privado deberá aplicar un incremento salarial. El aumento general será del 1,63% para todas las ocupaciones mínimas.
Existen sectores con ajustes diferenciados que requieren atención especial. El servicio doméstico recibirá un 3,96% y los técnicos medios un 2,5%.
Esta combinación genera un reto financiero inmediato para los patronos. Deben recalcular los salarios brutos y auditar las provisiones acumuladas para la primera quincena de enero.
El costo total de la mano de obra se eleva en dos frentes simultáneos. Aumenta por la base salarial y por el porcentaje adicional de contribución a la seguridad social.
El impacto se extiende a los pasivos laborales de largo plazo de las empresas. El aguinaldo y la cesantía se proyectarán sobre estas nuevas bases salariales más altas.
Para organizaciones con planillas extensas, el ajuste es millonario. Esos 0,16 puntos porcentuales adicionales en la cuota patronal impactan directamente el presupuesto anual de operación.
El trabajador debe ser consciente de su realidad tributaria ante estos cambios. Si su salario bruto supera los ₡918.000 mensuales, pagará impuestos. Esto se debe al estancamiento de los tramos del impuesto de renta. La inflación negativa registrada en el año impidió que los umbrales exentos subieran para el 2026.
Si recibe un aumento nominal, una mayor porción del salario podría quedar gravada. Esto ocurre si el ingreso supera el límite exento, reduciendo el beneficio real del ajuste salarial.
