La desigualdad de los hogares es fácilmente observable en las calles y los barrios de Costa Rica, donde una minoría de la población recibe las mejores oportunidades educativas, consigue los mejores puestos de trabajo y, por ende, se lleva los mejores salarios. Pero también se puede expresar en las estadísticas oficiales.
La última actualización de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), publicada este 27 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), determina que el 20% más rico de los hogares se deja un 47,7% de los ingresos de todas las familias del país; mientras que el 20% más pobre ni siquiera supera el 4,5%.
En términos más sencillos, el 20% más rico de las familias en Costa Rica recibe 10,7 veces los recursos que percibe el 20% de menores ingresos: un patrón que no es nuevo y que se repite en todas las regiones del país.
EF le muestra los datos más recientes sobre la concentración del ingreso en Costa Rica, según la Enaho 2026.
Diferencias abismales
La concentración de los ingresos en Costa Rica es particularmente alta.
Los dos quintiles de mayores ingresos —el 40% de los hogares— concentran el 70,7% de los ingresos nacionales; mientras que los tres quintiles inferiores —el 60% más pobre— apenas se deja el 29,2%.
La distribución del dinero en Costa Rica, entonces, se observa como una especie de embudo, en el que la proporción del ingreso de los hogares se reduce considerablemente conforme se desciende en cada peldaño de ingreso.
Si comparamos los extremos, los hogares del quintil más rico perciben en promedio unos ¢2,77 millones mensuales para todos los miembros de la familia; mientras que los del quintil más pobre apenas unos ¢260.000.
En el medio, el promedio del cuarto quintil es de ¢1,35 millones; en el tercer quintil, es de ¢895.000; y en el segundo quintil, es de ¢543.000.
La concentración del 20% más rico, sin embargo, ha disminuido desde la pandemia. El quinto quintil llegó a alcanzar un 51% de los ingresos nacionales en 2021, pero ha caído 3,3 puntos porcentuales desde entonces.
Diferencias regionales
Aunque con algunas diferencias, la concentración del ingreso se reproduce en las seis regiones de planificación del país.
La región Brunca registra la mayor concentración del ingreso en el 20% más rico de los hogares. En esa zona del país, los hogares del quinto quintil perciben el 50,9% de todos los recursos, frente a solo un 4,3% en el extremo opuesto.
A la región Brunca le siguen la Chorotega, la Central, la Pacífico Central y Huetar Norte, en ese orden, donde el quintil superior concentra proporciones de entre un 44,5% y un 48,6% de los ingresos.
El registro más bajo, en cambio, es el de la región Huetar Caribe. En ese lugar, el 20% más rico de los hogares igualmente percibe el 42,5% de los ingresos generales.
Los quintiles de cada territorio se calculan por separado, a partir de los ingresos por persona de sus respectivos hogares. Además, se habla de un 20% de los hogares y no de un 20% de las personas porque la tendencia en Costa Rica indica que las familias de mayores recursos suelen tener menos integrantes que las más pobres.
Comparación del ingreso
La encuesta también revela, como es costumbre, que los hogares de menores recursos dependen en mucho mayor medida de las transferencias y subsidios.
Los hogares del quintil de menores recursos obtienen hasta un 43,1% de sus ingresos de las transferencias estatales como becas y subsidios (15,1%) y de otras transferencias como pensiones y ayudas de los hogares (28%).
En contraparte, los grupos intermedios dependen mucho más de los salarios, mientras que en los más altos cobran una mayor relevancia los ingresos por trabajo autónomo y rentas de la propiedad.
En los quintiles III y IV, la dependencia del trabajo asalariado se aproxima al 69% de todos los ingresos; mientras que en el quintil más rico la proporción es de 58,8%.
En ese grupo más exclusivo, las rentas de la propiedad suben a un 7,2% del total de los ingresos, muy por encima de lo que ocurre entre el 80% restante de las familias. Las rentas de la propiedad son aquellas que se obtienen a partir del capital que ya se posee; por ejemplo, los alquileres o las inversiones.
La imagen que dibujan los datos es relativamente simple: las familias costarricenses tienen una gama de ingresos muy variadas, al igual que pasa con sus fuentes para conseguirlos.

