Costa Rica cumplió en mayo pasado cinco años como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un aniversario que encuentra al país en una posición marcada por contrastes: avances económicos significativos, pero también desafíos estructurales clave.
Las reformas impulsadas para concretar la adhesión al organismo, entre ellas la reforma fiscal y la Ley de Creación del Fondo de Garantía de Depósitos y de Mecanismos de Resolución de los Intermediarios Financieros (9.816), son señaladas por expertos como cambios que han contribuido a fortalecer la estabilidad y resiliencia de la economía costarricense.
Este balance fue analizado durante el foro Cinco años de la adhesión de Costa Rica a la OCDE: avances y desafíos, organizado por LEAD University, con la participación de representantes del organismo internacional, autoridades de Gobierno y académicos.
Alberto González, economista de la OCDE, destacó que Costa Rica ha mantenido un desempeño económico sobresaliente en un contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas y cambios en las políticas comerciales. Sin embargo, advirtió que el país enfrenta dos retos fundamentales para sostener su crecimiento: fortalecer la educación y aumentar la participación laboral femenina.
“Las empresas que hoy invierten en Costa Rica, y en casi todas las economías, demandan cada vez más técnicos, ingenieros, programadores y trabajadores altamente cualificados. La ventaja competitiva del país dependerá cada vez más de su capacidad para desarrollar ese capital humano”, afirmó González.
La ministra de Comercio Exterior (Comex), Indiana Trejos; la exministra de esa cartera, Dyalá Jiménez; y el economista Luis Rivera también participaron en el panel que analizó el primer lustro de Costa Rica dentro de la organización.
Principales avances
El fortalecimiento de las finanzas públicas, impulsado por la reforma fiscal aprobada en 2018, figura entre los principales logros alcanzados desde la adhesión. No obstante, Jiménez recordó que esta medida formó parte de las recomendaciones planteadas por la OCDE durante el proceso de ingreso.
Otro de los cambios destacados fue la modernización del sistema estadístico nacional mediante la Ley del Sistema de Estadística Nacional (9.694), una herramienta que ha permitido mejorar la disponibilidad y calidad de la información para la toma de decisiones públicas.

Trejos destacó que la adhesión trascendió el cumplimiento de requisitos técnicos y abrió la puerta a una transformación institucional más profunda.
“La adhesión marcó el inicio de un proceso de transformación que permitió al país revisar y fortalecer los marcos legales, las instituciones y las políticas públicas en múltiples áreas. La experiencia nos demostró que las reformas más importantes no solo implican cambios normativos, sino también transformaciones en la forma de pensar y diseñar políticas públicas”, señaló.
La OCDE también resaltó la evolución de la estructura productiva costarricense hacia actividades de mayor valor agregado. Sectores como los dispositivos médicos y los servicios empresariales han ganado protagonismo y, al estar menos expuestos a las fluctuaciones del ciclo económico global, han contribuido a fortalecer la resiliencia de la economía nacional.
Según González, este proceso es resultado de décadas de apertura económica y de esfuerzos continuos por mejorar el clima de negocios mediante reformas en áreas como competencia, gobernanza regulatoria y calidad institucional, factores que han reforzado la capacidad del país para atraer inversión extranjera y desarrollar actividades cada vez más sofisticadas.
Desafíos pendientes
A pesar de los avances, la OCDE considera que Costa Rica aún enfrenta importantes tareas pendientes para sostener su desarrollo. Una de ellas es mejorar los resultados educativos y aumentar la cantidad de jóvenes que concluyen la educación secundaria.
El organismo también enfatizó la necesidad de elevar el desempeño de los estudiantes en las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés). Los resultados muestran rezagos persistentes en áreas fundamentales como lectura, matemáticas y ciencias, reflejados en un puntaje promedio inferior al de los países miembros de la OCDE. Actualmente, Costa Rica se ubica en el último tercio de la clasificación, en la posición 60 entre 81 países participantes.
Reducir el abandono escolar y fortalecer la educación técnica aparecen entre las principales oportunidades de mejora identificadas por los especialistas.
Otro desafío señalado por González es incrementar la participación laboral femenina. Según explicó, Costa Rica registra la segunda tasa más baja de participación laboral entre los países de la OCDE e incluso se encuentra por debajo de varios de sus pares regionales.

González añadió un desafío adicional dentro del mercado laboral: la alta informalidad. “Ahí un elemento clave son las cargas sociales que son muy elevadas en comparación con otros países de la OCDE”, comentó el experto sobre la informalidad en la que se desarrollan el 38,2% de las personas ocupadas en el país.
La capacidad de Costa Rica para consolidar su crecimiento en las próximas décadas dependerá no solo de mantener la estabilidad macroeconómica alcanzada, sino también de avanzar en reformas que fortalezcan el capital humano y permitan incorporar a más personas al mercado laboral.
El reto, coinciden los expertos, será transformar esos pendientes en motores de productividad capaces de sostener mayores niveles de prosperidad y bienestar para la población.
