La actividad productiva crece a un ritmo más moderado, lo que podría frenar el dinamismo de la contratación. Mientras tanto, la apreciación cambiaria beneficia a importadores y deudores en dólares, pero resta competitividad a los sectores exportadores.
La economía costarricense se encamina al cierre de 2026 con dos señales que matizan el balance positivo de BN Valores: una desaceleración de la actividad productiva respecto al inicio del año y un colón fortalecido que, aunque favorece a algunos sectores, presiona a los exportadores y a quienes reciben ingresos en dólares.
El análisis, presentado por Juan Pablo Arias, estratega de inversiones de BN Valores, recoge la proyección del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de un crecimiento de 3,4% para este año. Sin embargo, advierte que el menor impulso de la producción podría traducirse en un crecimiento más lento de la contratación y de algunas actividades económicas.
“La economía costarricense mantiene fundamentos sólidos, al tiempo que enfrenta un entorno internacional más desafiante y una moderación en el ritmo de crecimiento”, señaló Arias en el comunicado divulgado este 13 de octubre.
Crecimiento con menor dinamismo
Según BN Valores, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) refleja una desaceleración frente a los primeros meses de 2026. La producción continúa creciendo, pero el comportamiento difiere entre sectores: la construcción destaca entre las actividades de mayor expansión, mientras la manufactura y la agricultura muestran una evolución más moderada.
La advertencia apunta a una economía que sigue avanzando, aunque con menos fuerza. En materia laboral, el análisis plantea una posible moderación del crecimiento de la contratación, no una caída del empleo. El comunicado no cuantifica ese eventual efecto ni detalla las tasas de crecimiento de las actividades mencionadas.
La fortaleza del colón tiene efectos contrapuestos
El movimiento cambiario también introduce un contraste en el diagnóstico. De acuerdo con el documento, el colón se ha apreciado cerca de 9,9% frente al dólar durante 2026, mientras el Banco Central ha intervenido en el mercado para moderar la volatilidad.
BN Valores señala que esa fortaleza beneficia a importadores, consumidores y deudores en dólares, pero resta competitividad a los sectores exportadores y afecta a quienes reciben ingresos en esa moneda. Así, una de las condiciones que la firma incluye en su balance económico positivo tiene consecuencias distintas según la actividad y la moneda en que se perciben los ingresos.
El comunicado describe la apreciación observada, pero no ofrece una proyección del tipo de cambio para el cierre del año ni cuantifica el impacto sobre los sectores exportadores.
Un posible alivio en tasas, pero gradual
Como contrapeso al menor dinamismo productivo, BN Valores identifica condiciones que podrían favorecer a los deudores en colones. La inflación permanece en terreno negativo y, según el análisis, brinda cierto espacio para que las tasas de interés en moneda local continúen bajando durante los próximos meses. El documento sitúa la Tasa de Política Monetaria en 3,00%.
La expectativa es de una reducción gradual. La firma plantea que quienes tienen préstamos en colones podrían beneficiarse de cuotas más estables o incluso menores, aunque no precisa cuánto bajarían los intereses ni cuándo se materializaría ese alivio.
El entorno externo añade incertidumbre
BN Valores identifica los principales riesgos en el escenario internacional. Las tensiones geopolíticas, los precios del petróleo y la persistencia de presiones inflacionarias podrían mantener elevadas las tasas de interés internacionales, especialmente en Estados Unidos.
El balance para el cierre del año combina, por tanto, condiciones favorables —como la posibilidad de menores tasas en colones— con una actividad productiva menos dinámica y presiones cambiarias sobre los exportadores. Para las decisiones financieras de los próximos meses, la firma señala cuatro variables que deben seguirse: tasas de interés, tipo de cambio, inflación y situación fiscal.
