Las personas que laboran en empresas ubicadas en las zonas francas del país tienen la posibilidad de ganar casi el doble –en promedio– que el resto de trabajadores del sector privado. Esta marcada diferencia salarial se confirma en un reciente informe de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer), titulado Zona franca: 35 años construyendo valor para Costa Rica.
Según los datos a 2024, en el país operan 626 empresas bajo el régimen de zonas francas (RZF), las cuales generan 197.038 empleos directos y 64.871 indirectos.

La publicación muestra que el salario bruto mensual promedio dentro de ese régimen ha mantenido un importante crecimiento en los últimos años, pasando de $1.686 en 2020 a $2.319 en 2024, un aumento cercano al 38%.
Ese salario es casi dos veces mayor que el promedio nacional, que más bien se redujo levemente desde 2020 y llegó a $1.169 mensuales el año pasado. Esto significa una diferencia de $1.150 por debajo del promedio en las zonas francas, cerca de ₡578.795 al tipo de cambio actual.
Además, el informe de Procomer destaca que las empresas en zonas francas ofrecen beneficios adicionales a sus colaboradores, tales como seguros, transporte y oportunidades de formación.
El impacto del RZF “se refleja en la generación de empleos de calidad, en la formación de talento especializado y en la apertura de oportunidades para que más mujeres accedan a posiciones técnicas y de liderazgo, dada su elevada participación del 45% del empleo total en este régimen, contribuyendo a un desarrollo inclusivo y sostenible”, señaló Laura López, gerente general de Procomer, mediante un comunicado.
Tal como lo muestra el informe, solamente el 6% del empleo directo de las zonas francas se genera fuera del Gran Area Metropolitana (GAM).
Los cinco más altos
La diferencia salarial entre las zonas francas y el promedio nacional es un reflejo de la dualidad económica que existe en el país, donde la producción de los regímenes especiales (donde están las zonas francas) creció un 16% al mes de junio, mientras que el régimen definitivo presentó un crecimiento cercano al 2%, según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) publicado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
El régimen definitivo abarca todos aquellos sectores de la economía local que no están en las zonas francas.
Para el economista Ricardo Monge, la principal razón de esa brecha reside —precisamente— en que las empresas ubicadas en zona franca requieren un recurso humano más calificado, el cual, por ende, puede demandar salarios más altos.
“Las multinacionales que están en las zonas francas son altamente productivas, por eso pueden pagar mejores salarios que el régimen definitivo, donde la productividad en la mayoría de las actividades y empresas es mucho menor”, señaló Monge, presidente de la Academia de Centroamérica.
El informe de Procomer también detalla las actividades dentro del RZF que ofrecen los mejores salarios, en promedio.
Dicha lista es encabezada por los servicios de consultoría de negocios y sistemas —donde el salario bruto mensual promedio es de $3693— y los centros de servicio compartidos, con $3297. En tercer lugar se encuentra el sector de ingeniería de software, con un salario promedio de $2.564 al mes.
Los sectores que lideran las actividades mejor remuneradas son los centros de servicios compartidos, el sector de equipo médico y de precisión y la subcontratación de procesos de negocio, según la información expuesta por la Promotora.
Si bien Costa Rica se ha distinguido hasta ahora por su capital humano, Monge señaló que el crecimiento de los salarios en el RZF puede ser síntoma de una realidad que debería preocupar al país: cada vez es más difícil encontrar y retener talento calificado.
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“Los salarios en el régimen de zonas francas están recibiendo una presión muy fuerte, por una escasez de recurso humano calificado que el país no ha querido atender. Esto es muy peligroso porque, si los salarios llegan a crecer mucho más que la productividad, estas empresas podrían decidir que ya no pueden producir aquí y es mejor irse a otro lado”, advirtió el economista.
Tal como lo ha informado El Financiero en el pasado, especialistas en esta materia consideran que hay indicios una “guerra de salarios” en el mercado laboral costarricense.
Según Procomer, el 89% del empleo en zona franca proviene de empresas de capital extranjero.
En un contexto internacional marcado por las políticas proteccionistas del gobierno de Estados Unidos, que buscan atraer la inversión de las multinacionales hacia su país, Monge señaló que Costa Rica debe incrementar sustancialmente la formación de talento humano. Esto —dijo— es clave para atraer y retener la inversión extranjera.
Desde su perspectiva, el país debe mejorar la inversión en educación y capacitación, tanto a nivel técnico como a nivel profesional, principalmente en aquellas áreas que más demandan las multinacionales, como las ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas (conocidas como áreas STEM, por sus siglas en inglés).
Tal como lo indica el décimo Informe Estado de la Educación, publicado este 28 de agosto, el acceso a la educación universitaria ha sido un importante mecanismo de movilidad social ascendente en Costa Rica. Durante las últimas dos décadas, las personas graduadas mantuvieron mejores condiciones de empleabilidad que el resto de la fuerza laboral.
“Costa Rica necesita ampliar significativamente el número de personas adultas jóvenes con estudios universitarios. Al comparar con otros países o evaluar las tendencias nacionales en las últimas dos décadas, la proporción de personas entre 25 y 34 años que cuenta con algún grado de educación superior, Costa Rica se está quedando rezagado en logro universitario”, advierte este informe.
Monge también señaló la necesidad de impulsar políticas de desarrollo orientadas a elevar la productividad del régimen definitivo, lo que finalmente se traduciría en una mayor competitividad para el país y en mejores salarios para los trabajadores.