Luego de una solicitud expresa por parte del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para que Panamá le vendiera energía eléctrica como lo ha venido haciendo por años, el presidente de ese país, José Raúl Mulino, anunció la suspensión de la venta, en medio del resurgimiento de las tensiones comerciales entre ambos países por restricciones panameñas a productos agropecuarios costarricenses.

Aseguró que la medida se da bajo el principio de “reciprocidad”, luego de que Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, advirtiera sobre posibles acciones internacionales por restricciones comerciales aplicadas desde 2019.
“Por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica. Así es sencillo”, afirmó Mulino, quien además manifestó sorpresa por el tono de los reclamos públicos realizados recientemente por la presidenta costarricense, Laura Fernández.
“Siempre he creído que la política exterior de los países se hace con discreción, moderación y respeto”, afirmó el mandatario panameño.
La decisión se produce después de que Fernández anunciara el pasado 15 de mayo que impulsará “acciones internacionales” frente al “bloqueo comercial” que Panamá mantiene desde 2019 sobre varios productos agrícolas y pecuarios costarricenses.
Panamá exporta electricidad hacia Costa Rica mediante el Mercado Eléctrico Regional (MER) de Centroamérica.
Según datos del informe anual del MER, publicados por el medio EFE, Costa Rica importó 687,4 GWh de electricidad panameña durante 2024.
A pesar de ello, Costa Rica continúa siendo el principal exportador de energía de la región, con una participación del 49,8% del total negociado en el mercado regional, seguido por Guatemala con un 29,9% y Panamá con un 11%.
Mulino explicó que la suspensión responde a un criterio de “reciprocidad” diplomática y comercial.
En estos momentos, Costa Rica no cuenta con un faltante de energía, según se evidencia en los datos del Centro Regional de Coordinación de Transacciones del MER, ya que tiene una generación de 1991 megavatios y tiene una demanda de 1988,75 megavatios.
Se solicitó al Instituto Costarricense de Electricidad el impacto de esta medida para el país, sin embargo, se está a la espera de las respuestas.
Un largo diferendo
La disputa comercial entre ambos países se remonta a 2019 y 2020, cuando Panamá impuso restricciones a la importación de productos costarricenses como banano, carne de res, pollo, cerdo, fresas, lácteos y piña.
En 2024, un grupo arbitral de la Organización Mundial del Comercio falló a favor de Costa Rica, al considerar que Panamá no logró justificar adecuadamente varias de las restricciones aplicadas.
Sin embargo, Panamá apeló la resolución en enero de 2025 y el proceso aún no concluye.
Por su parte, Mulino defendió que su gobierno ha actuado para proteger a los productores panameños y sostuvo que empresas de Panamá también enfrentaron obstáculos para operar en territorio costarricense durante años.
