Costa Rica dio un nuevo paso en su apuesta por convertirse en un actor relevante de la industria global de semiconductores tras oficializar su incorporación a Pax Silica, una alianza promovida por Estados Unidos (EE. UU.) para fortalecer una cadena de suministro de silicio segura y orientada a la innovación.
El anuncio llegó tras un año sin novedades sobre nuevas alianzas o inversiones en un sector que el país busca posicionar justamente en medio de la reorganización global de la industria de semiconductores, marcada por tensiones geopolíticas y la relocalización de cadenas de valor.
Sin embargo, este avance diplomático y comercial contrasta con uno de los principales desafíos que enfrenta el ecosistema local de microprocesadores: la escasez de talento especializado.
Precisamente para atender esa necesidad, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) pusieron en marcha el Centro de Excelencia en Semiconductores, una iniciativa orientada a capacitar talento mediante programas presenciales y virtuales dirigidos al sector tecnológico.
Aun así, mientras crece la demanda de profesionales especializados y Costa Rica se presenta como destino seguro para la industria, la matrícula en los cursos vinculados al centro vino a la baja: las inscripciones pasaron de 13.792 registradas en 2024 a 12.255 en 2025.
En medio de ese contraste entre la necesidad de talento y la reducción en las matrículas, la Dirección de Apropiación Social del Conocimiento del Micitt señaló que la información disponible no permite concluir que exista, por ahora, un riesgo asociado a las cifras reportadas, aunque subrayó la importancia de mantener y reforzar los esfuerzos de formación en el área.

Respaldo internacional
Desde 2023 el territorio nacional se integró con mayor fuerza a la carrera global por atraer inversión vinculada a la industria de semiconductores. Parte de ese impulso surgió cuando Costa Rica fue el primer país calificado por EE. UU. como “un lugar seguro para invertir en la producción de microprocesadores”, en medio de la estrategia estadounidense para diversificar y acercar su cadena de suministro tecnológica.
A partir de ese respaldo, el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) presentó en 2024 la Hoja de Ruta para el Fortalecimiento del Ecosistema de Semiconductores. Uno de los ejes centrales de la estrategia es ampliar la formación de talento especializado mediante el Centro de Excelencia impulsado por el INA y el Micitt.
Parte de la estrategia también buscaba posicionar a Costa Rica como candidata para acceder a parte de los $500 millones contemplados por Washington para proyectos internacionales relacionados con semiconductores mediante la Chips Act. Sin embargo, esa expectativa perdió fuerza tras el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la eliminación del incentivo dirigido a la región.
Formación especializada
El país intenta replicar en la industria de semiconductores el éxito alcanzado por el sector de dispositivos médicos, actualmente uno de los principales motores de las exportaciones nacionales.
Con ese objetivo, el Centro de Excelencia ofrece formación en áreas como semiconductores, inteligencia artificial, computación en la nube, ciberseguridad y tecnologías 5G. De acuerdo con datos proporcionados por el INA, el curso más demandado es endpoint security, seguido de introducción a la ciberseguridad.
En cuanto al curso llamado operaciones de ensamble y prueba de semiconductores, en 2024 no registró demanda, alcanzando apenas las 25 personas al año siguiente. “Para este año, al corte de mayo, se contabilizan 21. Sin embargo, para agosto de 2026 se tiene previsto el inicio de un nuevo curso en La Marina de San Carlos, con una matrícula estimada de 16 personas estudiantes. Esto elevaría el total proyectado a 37 matrículas”, indicó Micitt ante la baja demanda del curso específico de microprocesadores en relación con los demás cursos del centro.
La totalidad de matrícula en dicho centro —integrado por todos los cursos que lo componen— descendió en un 11% en 2025. A junio de 2026, además, se contabilizaban 3.876 inscripciones, equivalentes al 31% del total registrado durante todo el año anterior.
El rendimiento de las matrículas muestra que el interés del país por contrarrestar la escasez de personal especializado no está encontrando mayor respuesta en los cursos formativos, manteniéndose las limitaciones para avanzar hacia modelos productivos de mayor sofisticación y valor agregado.
Laura López, gerente general de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), reconoció que la formación de talento constituye un reto constante que el país deberá atender en el corto plazo para consolidar sectores existentes y desarrollar industrias más incipientes, como la de semiconductores.
No obstante, López sostuvo que la disminución en las matrículas no pone en riesgo la capacidad del país para atraer inversión extranjera, debido a que la formación de talento representa solo uno de los componentes dentro de una estrategia más amplia, donde también influyen factores como las alianzas estratégicas y el posicionamiento internacional del país.
En medio de los contrastes que rodean a la generación de perfiles especializados, el Micitt indicó que se mantiene incentivando la formación en semiconductores. Durante el año 2025, la institución lanzó una convocatoria de 255 becas para certificaciones internacionales orientadas al desarrollo de personas especializadas y, para este año, prevé ampliar la iniciativa con más de 270 nuevas becas.
El propio Gobierno reconoce la existencia de un déficit de recurso humano altamente especializado. Como respuesta, el Poder Ejecutivo presentó ante la Asamblea Legislativa el proyecto de Ley para atraer Talento Especializado de Carácter Internacional (25.402), el cual advierte sobre una “brecha estructural entre la oferta de talento y las necesidades del sector productivo”. Actualmente, la iniciativa permanece bajo análisis en la Comisión de Asuntos Sociales.
Más allá de una estrategia para mejorar la competitividad, el proyecto también refleja un reconocimiento implícito de las dificultades que enfrenta el país para formar el capital humano que demanda el modelo productivo al que aspira.

Exportaciones e IED
Desde 2023 Costa Rica no registra un nuevo anuncio de inversión extranjera directa (IED) vinculado a la industria de semiconductores. Applied Materials fue la última empresa del sector en anunciar operaciones en el país; además, en 2025 la compañía Qorvo cerró sus operaciones en el territorio nacional e Intel anunció el cierre de su planta de ensamblaje y prueba de semiconductores.
Aunque la llegada de nuevas compañías no ha mostrado avances significativos en los últimos años, el desempeño exportador refleja un comportamiento distinto.
Las exportaciones de semiconductores, incluyendo servicios de transformación, alcanzaron los $2.987 millones en 2025, lo que representó un crecimiento del 96% respecto a 2024, según datos de Procomer. Estados Unidos concentró el 76% de los envíos, seguido por China y Malasia, ambos con un 6%, y Hong Kong con un 5%.
Las importaciones vinculadas a semiconductores y servicios de transformación también mantienen una tendencia creciente. En 2025 alcanzaron los $1.547 millones, con un aumento interanual del 7%.
El comportamiento de las exportaciones evidencia que la industria continúa ganando peso dentro del comercio exterior costarricense. Sin embargo, la ausencia de nuevos anuncios de inversión y las dificultades para ampliar la formación de personal muestran que el posicionamiento internacional del país todavía avanza sobre bases frágiles y con desafíos estructurales pendientes.
