Costa Rica cerró marzo de 2026 debiendo más dinero que al finalizar el año pasado. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda presentó los resultados fiscales del primer trimestre destacando una reducción en el peso de la deuda pública frente al tamaño de la economía.
El saldo total de la deuda del Gobierno Central pasó de ₡31,30 billones en diciembre de 2025 a ₡31,76 billones al cierre de marzo de este año. En términos nominales, el aumento fue de ₡462.403 millones en apenas tres meses, equivalente a un crecimiento de 1,5%.
Aunque la deuda aumentó en dinero real, Hacienda centró su narrativa en la caída de la relación deuda/PIB, indicador que compara el tamaño de la deuda con el valor total de la economía. Según el Ministerio, ese porcentaje pasó de 60,4% al cierre de 2025 a 59,2% en marzo de 2026.
Ambos datos no son contradictorios. Por eso, aunque el monto adeudado siga creciendo, el indicador porcentual puede bajar si la economía crece más rápido que la deuda.
El propio Ministerio de Hacienda explicó en el comunicado de resultados fiscales que el crecimiento de la deuda a marzo de 2026 fue de 1,5% respecto al cierre del año anterior y que se mantuvo “por debajo del crecimiento promedio histórico del periodo 2009-2026 de 12,6%”.
Además, el informe reconoce que los cambios en las proyecciones del producto interno bruto (PIB) también afectan directamente ese indicador.
En la práctica, esto significa que una reducción en la relación deuda/PIB no implica necesariamente que el país esté pagando menos deuda o reduciendo el monto total adeudado, sino que la deuda representa una proporción menor frente al tamaño total de la economía.

El informe de Hacienda también destacó una disminución de 2,3% en el pago de intereses de la deuda. Durante el primer trimestre, el Gobierno destinó ₡670.804 millones al pago de intereses, frente a ₡686.414 millones en el mismo periodo de 2025.
Los intereses de la deuda corresponden al costo financiero que paga el Estado por préstamos adquiridos en años anteriores, tanto en el mercado interno como externo. Aunque Hacienda reportó una reducción interanual, el peso de esos pagos continúa siendo elevado para las finanzas públicas.
Sin embargo, esa cifra todavía representa el 34,2% de todos los ingresos percibidos por el Gobierno Central durante el trimestre. Es decir, más de uno de cada tres colones que ingresó al Estado se utilizó para pagar intereses de deuda.
Mientras tanto, otros indicadores fiscales reflejaron un escenario menos favorable que el presentado en el encabezado oficial del informe.
Los ingresos totales del Gobierno Central cayeron ₡70.855 millones entre enero y marzo, al pasar de ₡2,03 billones en 2025 a ₡1,95 billones en 2026, una reducción de 3,5%.
La caída estuvo impulsada principalmente por los ingresos tributarios, que disminuyeron ₡79.784 millones (-4,4%). Entre los principales retrocesos aparecen el impuesto a la propiedad de vehículos (-35,3%), el impuesto al valor agregado (IVA), con una caída de 4,1%, y el impuesto selectivo de consumo, que retrocedió 12,5%.
El impuesto a la propiedad de vehículos —vinculado principalmente al pago del marchamo— registró una de las mayores caídas porcentuales del trimestre. No obstante, el informe de Hacienda no detalla las razones específicas detrás de esa disminución, pese a tratarse de una de las variaciones más atípicas dentro de la recaudación tributaria.
El IVA, por su parte, funciona como un termómetro del consumo y de la actividad económica, ya que grava la compra de bienes y servicios. Su caída interanual de 4,1% refleja un menor dinamismo en distintos sectores de la economía.
También cayó la recaudación del impuesto sobre la renta, que pasó de ₡676.434 millones a ₡670.891 millones, equivalente a una disminución de 0,8%.
Pese a esa caída en los ingresos, Hacienda mantuvo un superávit primario —es decir, antes del pago de intereses— de ₡253.408 millones, equivalente a 0,5% del PIB.
El superávit primario mide si el Estado recauda más dinero del que gasta antes de pagar intereses de deuda. Es uno de los principales indicadores utilizados por Hacienda para evaluar el equilibrio fiscal, ya que refleja la capacidad del Gobierno para financiar sus operaciones corrientes sin recurrir a nuevo endeudamiento.
Sin embargo, el resultado del primer trimestre fue menor al registrado un año antes. Entre enero y marzo de 2025, el superávit primario alcanzó ₡329.313 millones, equivalente a 0,6% del PIB. La reducción de ₡75.905 millones evidencia un deterioro en la capacidad del Estado para generar excedentes fiscales.
Además, parte del resultado estuvo influido por ingresos extraordinarios no recurrentes mencionados en el propio informe, como operaciones vinculadas a la venta de una empresa privada y recursos provenientes de una donación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Asimismo, el déficit financiero —que incorpora el pago de intereses de la deuda— pasó de 0,7% a 0,8% del PIB en comparación con el primer trimestre del año anterior.
A diferencia del superávit primario, el déficit financiero refleja el resultado final de las cuentas públicas después de incluir el pago de intereses. Por eso, aunque el Gobierno mantenga un saldo positivo antes de intereses, el país continúa registrando déficit cuando se contabiliza el costo total de la deuda.
El gasto total del Gobierno Central cayó 0,4% interanual. Sin embargo, algunas partidas específicas continuaron creciendo. Las remuneraciones aumentaron ₡16.447 millones (2%), los bienes y servicios crecieron ₡5.094 millones (9,4%) y el gasto de capital subió ₡8.950 millones (8,5%).
Sobre este último punto, Hacienda explicó que parte del incremento responde a una reubicación presupuestaria de transferencias relacionadas con el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi).
En términos prácticos, esto significa que una parte del crecimiento del gasto de capital no corresponde necesariamente a nuevos recursos invertidos en la economía, sino a cambios en la clasificación presupuestaria de esos fondos.
