Por las aulas de los centros educativos del país pasan 347.831 estudiantes de sétimo a duodécimo año en modalidad diurna, según la matrícula inicial de 2026 registrada por el Ministerio de Educación Pública (MEP).
La cifra contrasta con la población que, por su edad, podría cursar la secundaria pública o privada. Las Estimaciones y Proyecciones de Población 1950-2100 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que en 2026 viven en Costa Rica 456.640 personas de entre 13 y 18 años.
En otras palabras, la población de esas edades supera en un 31% la cantidad de estudiantes matriculados en los niveles de secundaria diurna considerados en el análisis. La diferencia plantea una interrogante: ¿cuántos jóvenes están estudiando y cuántos no aparecen en los registros de matrícula?
Para examinar esa brecha, El Financiero hizo una segunda comparación que excluye a las personas de 18 años, pues no todas continúan en secundaria a esa edad y algunos programas concluyen antes de duodécimo año. El análisis se concentró en la matrícula de sétimo a undécimo y la población de entre 13 y 17 años.
Incluso con ese ajuste, la población proyectada por el INEC supera en 48.377 personas la cantidad de estudiantes registrados por el MEP en esos niveles. La comparación tiene una salvedad: algunos adolescentes de 13 años todavía cursan el II ciclo de la educación general básica, es decir, la escuela. Por eso, la diferencia no equivale necesariamente a la cantidad de jóvenes que están fuera del sistema educativo.

Menos matrículas
La disminución de estudiantes se refleja al comparar los distintos niveles de secundaria. En sétimo año se contabilizaron 57.304 matrículas, frente a 35.453 en undécimo. La diferencia entre ambos niveles es de 21.851 estudiantes.
La tendencia también se observa en la educación técnica diurna. Mientras sétimo año registró 19.586 estudiantes, en duodécimo la cifra descendió a 15.771. Así, la reducción de la matrícula aparece tanto en la secundaria académica como en la técnica, aunque con magnitudes distintas.
¿Responde esta diferencia a que hay menos jóvenes en las edades correspondientes a los últimos niveles? Las proyecciones del INEC no apuntan a una disminución demográfica por el momento que, por sí sola, explique el contraste entre sétimo y undécimo año. La población estimada de 17 años supera en 98 personas a la de 13 años. Al incluir a quienes tienen 18 años, la diferencia respecto de la población de 13 años aumenta a 2.507 personas.
La comparación introduce un matiz importante: aunque la matrícula disminuye conforme avanzan los niveles, la población proyectada para esas edades no presenta una reducción equivalente.
Entre los factores que pueden incidir en la salida de los estudiantes del sistema educativo figuran el rezago, la situación socioeconómica del hogar y las dificultades para acceder al centro educativo más cercano, particularmente en las zonas rurales.
Al calcular las tasas netas de escolaridad a partir de la matrícula inicial del MEP y las proyecciones de población en edad teórica para cursar los niveles de sétimo a undécimo correspondientes a III ciclo, educación diversificada y modalidad técnica, el resultado es de un 87,2%.
Si el cálculo se extiende hasta duodécimo año, en esas mismas modalidades y según las edades correspondientes, el indicador desciende al 76,1%. Estas estimaciones se basan en la matrícula inicial y no incluyen a la población que estudia en programas de educación para jóvenes y adultos ni en la modalidad técnica nocturna.
El demógrafo Luis Rosero Bixby considera que la brecha entre la población estimada y la cantidad de personas matriculadas no puede atribuirse únicamente a imprecisiones demográficas. Según explicó, las proyecciones del INEC para las edades adolescentes y adultas tienden a ser acertadas.
Rosero señaló que la diferencia podría responder a jóvenes que abandonaron el sistema educativo tradicional para incorporarse al mercado laboral y a quienes forman parte del grupo conocido como ninis, es decir, personas que no estudian ni trabajan.
El especialista también atribuyó la brecha a una falla estructural del sistema educativo de III ciclo y educación diversificada, que no logra retener a todos los jóvenes en las aulas. “Se han hecho esfuerzos para disminuir la deserción escolar (por parte del MEP), pero no se ha logrado evitar”, afirmó.
Por su parte, Dagoberto Murillo, investigador del Estado de la Educación, comentó que “existe un grupo de personas fuera del sistema educativo, lo cual evidencia la necesidad de reforzar el conjunto de herramientas que dispone un Estado para garantizar que la población termine con éxito la secundaria”.
Los datos del INEC muestran que, durante el segundo trimestre de 2026, un total de 1.721 jóvenes de entre 15 y 17 años trabajaban. Sin embargo, esa cifra está lejos de explicar por sí sola la brecha entre la cantidad de jóvenes matriculados y la población proyectada para las edades correspondientes a esos niveles de secundaria. Además, el dato de empleo no permite determinar cuántos de esos jóvenes también estudian.
El Financiero solicitó desde setiembre una entrevista con el ministro de Educación Pública, José Leonardo Sánchez, y también envió consultas por correo electrónico. Al cierre de este reportaje, ambas gestiones seguían sin respuesta.
Todos los colegiales
Al ampliar el análisis a otras modalidades educativas, el MEP registró 383.038 estudiantes en 2026. La cifra comprende la matrícula inicial de tercer ciclo y educación diversificada, tanto en las modalidades académicas como técnicas, diurnas y nocturnas, así como los programas dirigidos a jóvenes y adultos.
Pese a incorporar estas otras formas de enseñanza, la matrícula total sigue por debajo de las 456.640 personas de entre 13 y 18 años que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) estima para el país. La diferencia es de 73.602 personas, una distancia que persiste incluso al considerar a quienes cursan secundaria fuera de la modalidad diurna tradicional.
La comparación requiere una precisión: ambos registros no abarcan exactamente a la misma población. La proyección del INEC comprende únicamente a las personas de entre 13 y 18 años, mientras que la matrícula del MEP incluye estudiantes de otras edades, particularmente en los programas de educación para jóvenes y adultos, que no establecen un límite máximo de edad.
Aun con esa diferencia, la matrícula total del MEP se mantiene por debajo de la población que el INEC estima para ese grupo etario. Es decir, ni siquiera al sumar las distintas modalidades educativas la cantidad de estudiantes matriculados alcanza la cifra de personas que, por su edad, podrían estar cursando secundaria.
Esta brecha no significa que las 73.602 personas de diferencia estén fuera del sistema educativo, pues los datos comparados no permiten establecerlo. Sin embargo, sí muestra que la matrícula contabilizada por el MEP, incluso al incluir modalidades que atienden a estudiantes de distintas edades, es inferior a la población estimada para el grupo de 13 a 18 años.
Colegiales por cantón
Las diferencias entre la población en edad de cursar secundaria y la matrícula registrada también varían según el cantón. Sin embargo, la comparación territorial debe interpretarse con cautela, pues los estudiantes pueden asistir a centros educativos ubicados fuera del cantón donde viven.
En Alajuela, por ejemplo, el MEP registró 19.671 estudiantes de sétimo a undécimo año, mientras que el INEC proyectó una población de 23.205 personas de entre 13 y 17 años. La diferencia fue de 3.534 personas.
Al incluir a quienes tienen 18 años y ampliar la matrícula hasta duodécimo año, la población proyectada ascendió a 28.004 personas, frente a 20.567 estudiantes matriculados. En ese caso, la diferencia se amplió a 7.437 personas.
En el cantón central de San José, la diferencia entre la población de 13 a 17 años y la matrícula de sétimo a undécimo fue de 1.523 personas. Al incorporar a la población de 18 años y la matrícula hasta duodécimo, la brecha aumentó a 5.310.
Cartago presenta el comportamiento contrario. Allí, la matrícula de sétimo a undécimo alcanzó 14.139 estudiantes, mientras que la población proyectada de 13 a 17 años fue de 10.948 personas. Es decir, la cantidad de estudiantes matriculados superó en 3.191 a la población de esas edades.
Monteverde registró la menor cantidad de estudiantes entre los cantones analizados: 460 en la matrícula de sétimo a undécimo y 530 al incluir duodécimo año. El INEC proyectó 454 personas de entre 13 y 18 años en ese cantón.
Estas diferencias no significan necesariamente que existan más estudiantes que residentes en edad escolar o que todos los cantones con una brecha negativa tengan jóvenes fuera del sistema. Los desplazamientos entre territorios para asistir a clases y las diferencias entre la edad de los estudiantes y el nivel que cursan limitan lo que puede concluirse a partir de una comparación directa.
En Turrubares se evidencia una situación similar. En 2026, el MEP registró una matrícula inicial de 483 estudiantes de sétimo a undécimo año (incluye todas las modalidades del MEP), una cifra superior a las 446 personas de entre 13 y 17 años que el INEC estima para el cantón.
Al ampliar el registro hasta duodécimo año, la matrícula asciende a 517 estudiantes, pero se mantiene por debajo de las 540 personas de entre 13 y 18 años proyectadas por el INEC. Así, incluso al incluir un nivel educativo adicional, la cantidad de estudiantes matriculados no alcanza la población estimada para ese rango de edad.
En conjunto, los datos muestran una diferencia entre la población que, por su edad, podría cursar secundaria y la matrícula registrada, además de una reducción de estudiantes conforme avanzan los niveles educativos.
