Presentado por: Salteñas
La empresa nació hace tres años, cuando María José González y Gabriel Fallas usaron sus ahorros para abrir un pequeño local en Santa Ana. Su principal activo era una receta familiar que había pasado de generación en generación: la abuela de María José, Doña Elffy Rodríguez Cuéllar, la transmitió a su hija, Doña Marisol Trillo, quien la conservó hasta que María José decidió convertirla en el corazón de su emprendimiento.
Hoy, esa apuesta se convirtió en una empresa con seis sucursales, más de 30 colaboradores, un centro de producción de más de 500 metros cuadrados y una proyección de ventas cercana a los $3 millones para 2026, el doble de lo facturado el año anterior.
Crecer sin deuda
Uno de los rasgos más llamativos del modelo de Salteñas es su forma de financiar el crecimiento. La empresa no ha recibido inversión externa ni ha recurrido a créditos bancarios para expandirse. Cada nueva sucursal, cada equipo y cada mejora operativa han sido posibles gracias a la reinversión de las utilidades generadas por la propia operación.

Ese modelo, poco común en el sector gastronómico costarricense, le ha dado a la empresa una autonomía que sus socios consideran estratégica.
“Desde el inicio, la visión fue respetar la receta tradicional mientras construíamos una marca moderna y escalable”, señalan los fundadores, quienes destacan la confianza mutua y la complementariedad de habilidades del equipo fundador como uno de los pilares del crecimiento.
La expansión ha seguido una ruta definida. En 2023 abrió sus primeras dos sucursales y validó el modelo de negocio; en 2024 inauguró su primer centro de producción y fortaleció los canales de entrega a domicilio y venta corporativa; y en 2025 consolidó la operación con la modernización del centro de producción y la incorporación de un food truck para atender eventos masivos.
5.000 salteñas en un fin de semana
La participación en eventos de gran formato se ha convertido en uno de los motores de visibilidad de la marca. En el reciente Festival Picnic, la empresa vendió más de 5.000 salteñas durante un solo fin de semana, una cifra que sus socios destacan no solo como un logro comercial, sino también como una muestra de la capacidad operativa que han desarrollado.

El food truck propio les ha permitido llegar a consumidores que de otra forma no visitarían una sucursal y ha servido como una plataforma para posicionar la marca en eventos de alto perfil en Costa Rica y Centroamérica.
El siguiente paso: los supermercados
El 2026 comenzó con dos nuevas aperturas —Alajuela y Escazú— y con una negociación que podría cambiar la escala del negocio: la empresa mantiene conversaciones avanzadas para ingresar a una de las principales cadenas de supermercados del país y de la región.

De concretarse, el acuerdo representaría el paso de un modelo de venta directa al consumidor a un canal de distribución masivo, con nuevos retos en capacidad de producción, estandarización y logística. Un desafío que, aseguran sus socios, están preparados para asumir.

“Más allá del crecimiento comercial, Salteñas busca demostrar cómo una receta familiar traída desde Santa Cruz de la Sierra puede transformarse en una empresa moderna, escalable y generadora de empleo, sin perder la esencia artesanal que le dio origen”, señala Gabriel Fallas, socio fundador.
Con el posible ingreso al canal de supermercados y un modelo de crecimiento basado en la reinversión de utilidades, la empresa se prepara para una nueva etapa.
El desafío ya no será únicamente abrir más sucursales, sino escalar una operación que nació alrededor de una receta familiar y que hoy busca competir en un mercado de mayor volumen.
Para
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