La industria alimentaria costarricense continúa consolidándose como uno de los principales motores de la economía nacional. De acuerdo con la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA), el sector genera más de 105.000 empleos directos, aporta cerca del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) y supera los $2.750 millones en exportaciones, posicionándose entre las principales actividades industriales y exportadoras del país.

En respuesta a la evolución de este sector, Universidad Fidélitas, la Mejor U en Ingenierías, incorporó el bachillerato y la licenciatura en Ingeniería de Alimentos, convirtiéndose en la primera y única universidad privada de Costa Rica en ofrecer esta disciplina. La apertura amplía las opciones de formación para una industria que requiere profesionales especializados en desarrollo de productos, optimización de procesos, inocuidad y aseguramiento de la calidad.
Alta demanda de profesionales especializados
La necesidad de talento también se refleja en el mercado laboral. Según la Radiografía Laboral de CONARE, Ingeniería de Alimentos registra un 93% de empleabilidad, evidenciando las oportunidades que ofrece una industria donde la mejora continua y la incorporación de nuevas tecnologías son determinantes para mantener su competitividad.

Los profesionales en esta disciplina pueden desempeñarse en plantas de producción, empresas de manufactura alimentaria, laboratorios de control de calidad, centros de investigación y desarrollo, organizaciones dedicadas a la innovación de productos y entidades relacionadas con la regulación alimentaria. Estas oportunidades también se extienden a segmentos en crecimiento como chocolatería, lácteos, snacks y cereales.
Formación para responder a la evolución de la industria
Para Oswaldo Prasca, director de la carrera de Ingeniería de Alimentos de Universidad Fidélitas, las empresas requieren profesionales con una visión integral de la cadena de valor y la capacidad de combinar conocimientos científicos, tecnológicos y de ingeniería para responder a los desafíos actuales del sector.
“La industria alimentaria necesita ingenieros que comprendan toda la cadena de valor, desde el desarrollo de nuevos productos hasta la optimización de procesos, la seguridad alimentaria y el cumplimiento de normativas. El objetivo es formar profesionales que aporten soluciones a una industria cada vez más tecnológica y competitiva”, afirma Prasca.
El plan de estudios incluye áreas como química y microbiología de alimentos, análisis sensorial, legislación alimentaria, gestión de la producción y tecnologías emergentes. La formación se desarrolla mediante la Metodología STEM , basada en el aprendizaje haciendo y la resolución de desafíos reales, así como la iniciativa internacional CDIO (Concebir, Diseñar, Implementar y Operar), que fortalece el desarrollo de proyectos de ingeniería. Además, los estudiantes realizan prácticas en laboratorios especializados con el acompañamiento de docentes con experiencia en la industria.
La llegada de Ingeniería de Alimentos a la oferta de Universidad Fidélitas amplía las alternativas de formación para un sector que aporta miles de empleos, impulsa las exportaciones y requiere profesionales especializados para fortalecer su competitividad.