
La transformación digital, la inteligencia artificial y la automatización están modificando las habilidades que requieren las organizaciones. Hoy, además del conocimiento técnico, las empresas buscan profesionales capaces de resolver problemas complejos, trabajar en equipo, comunicarse efectivamente y adaptarse a entornos en constante evolución.
Esta realidad también está impulsando cambios dentro de la educación superior. Cada vez más universidades buscan acercar el aprendizaje académico a las dinámicas que los estudiantes enfrentarán durante su vida profesional, mediante metodologías que priorizan la experiencia práctica y la aplicación del conocimiento.
En la Universidad Fidélitas, este enfoque se desarrolla a través de la Metodología STEM de “aprender haciendo”, una propuesta educativa que promueve la resolución de desafíos reales mediante proyectos, laboratorios especializados y experiencias prácticas vinculadas con el entorno profesional.
Como parte de esta estrategia, la universidad forma parte de CDIO (Conceive, Design, Implement and Operate), una iniciativa internacional creada originalmente por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y otras universidades líderes, que impulsa una formación orientada a concebir, diseñar, implementar y operar soluciones en contextos reales.
Actualmente, la red reúne a 219 universidades alrededor del mundo. En América Latina participan 26 instituciones y, en Centroamérica, únicamente dos universidades forman parte de esta comunidad internacional. La Universidad Fidélitas es la única institución costarricense integrada a la iniciativa.
Estándares internacionales
Más allá de pertenecer a una red académica global, CDIO establece estándares que ayudan a las universidades a diseñar programas académicos más conectados con la práctica profesional, mediante mejoras continuas en sus planes de estudio, métodos de enseñanza y procesos de evaluación.
La Universidad Fidélitas se incorporó a esta iniciativa en 2022 y actualmente aplica sus principios en todas sus carreras.
Esto se traduce en cursos donde los estudiantes formulan hipótesis, diseñan soluciones, las implementan y evalúan sus resultados. Además, se promueve el trabajo colaborativo, la investigación, la comunicación efectiva y la capacidad de desarrollar propuestas innovadoras.
“Somos la única universidad en Costa Rica que forma parte de esta red porque hemos desarrollado un proyecto educativo basado en Metodología STEM de forma sistemática y sostenida en el tiempo. Esto nos da la seguridad de que estamos formando a nuestros estudiantes con indicadores de calidad internacional”, afirmó Gonzalo Meza Rivera, jefe de Calidad Académica de la Universidad Fidélitas.

Del aula a los desafíos reales
Uno de los principales aportes de CDIO consiste en acercar el aprendizaje a escenarios similares a los que los estudiantes encontrarán durante su ejercicio profesional.
El objetivo es que puedan aplicar sus conocimientos para resolver problemas, desarrollar proyectos y generar soluciones en contextos reales desde etapas tempranas de su formación.
Para fortalecer este modelo, la Universidad Fidélitas cuenta con laboratorios especializados y espacios de aprendizaje donde los estudiantes desarrollan prototipos, validan soluciones, experimentan con nuevas tecnologías y enfrentan desafíos similares a los del entorno laboral.
“La fortaleza de este modelo es que acerca el aprendizaje a los contextos que los estudiantes encontrarán en su vida profesional, permitiéndoles desarrollar competencias en escenarios similares a los del mundo laboral”, explicó Meza.
Según especialistas en educación superior, la tendencia global apunta hacia modelos que integren teoría y práctica de manera más estrecha, especialmente en áreas donde la innovación y la capacidad de adaptación resultan determinantes para la empleabilidad.
En este contexto, iniciativas como CDIO buscan reducir la brecha entre la formación académica y las competencias que demanda el mercado laboral, fortaleciendo habilidades como la resolución de problemas, el pensamiento crítico, la colaboración y la capacidad de generar soluciones con impacto.
Más allá de una acreditación o membresía internacional, el valor de este enfoque radica en preparar profesionales capaces de aplicar conocimientos, adaptarse a entornos cambiantes y responder a los desafíos que enfrentan las organizaciones y la sociedad.