El gerente general de Improsa Banca de Inversión, Jaime Ubilla, mencionó que la industria de fondos de inversión en Costa Rica, durante sus 25 años de existencia, ha enfrentado una “infinidad” de shocks, o eventos macroeconómicos, “cuyas repercusiones han sido y siguen siendo evidentes en la actualidad”.
“Hoy en día dichos instrumentos no alcanzan los niveles de rentabilidad necesarios para cubrir los costos de oportunidad de los inversionistas. Esto fue incubándose en el tiempo”, aseveró Ubilla en un foro que realizó El Financiero este miércoles 2 de abril, en el marco de su 30 aniversario.
Entre los eventos que ha enfrentado la industria, el gerente destacó el advenimiento de la gran crisis financiera, la pandemia de la covid-19, la inflación y el consecuente crecimiento de las tasas de interés, la apreciación cambiaria, y la revolución tecnológica, la cual trajo implicaciones en los modelos de negocio de las empresas.
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Aunado a las repercusiones de dichos eventos, el funcionario también mencionó que actualmente persisten “normas arcaicas” en la regulación, las cuales han sido “superadas por la realidad”.
De acuerdo con Ubilla, es “imposible” encontrar una explicación del porqué “no hay un centavo” invertido en la actividad hotelera, a pesar de que es uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional, “salvo porque todavía persiste una definición a nivel reglamentario que impide no solo este tipo de inversiones, sino también otros modelos de negocio hoy en día ampliamente difundidos entre este tipo de vehículos de inversión a nivel global”.
A su criterio, “da vergüenza” que, mientras tanto, República Dominicana, con menos de la mitad del tiempo de existencia de su industria de fondos de inversión, haya desplegado grandes cantidades de dinero para financiar el desarrollo hotelero de la nación.

Números de la industria
En la misma conferencia del 2 de abril, el funcionario de Improsa mencionó que actualmente la industria de fondos de inversión en Costa Rica administra unos $7.000 millones en activos.
Además, indicó que en el sector concurren alrededor de 228.000 cuentas abiertas, mediante las cuales participan directa o indirectamente personas físicas, empresas, fundaciones, asociaciones solidaristas, cooperativas, operadoras de pensiones, instituciones públicas y entidades bancarias.
Según un reportaje publicado por este medio en febrero de 2025, en el país existían 100 fondos activos de siete tipos diferentes. Un fondo de inversión es una especie de canasta en la que un grupo de personas ponen su dinero para que un gestor se encargue de invertirlo en su nombre.
Dichos fondos son administrados por Sociedades Administradoras de Fondos de Inversión (SAFI); Costa Rica contabiliza 13.
Más sobre el foro
La presentación de Ubilla se dio en la segunda mitad del foro, acompañada de las exposiciones de María Pía Robles, directora de relaciones corporativas de Florida Ice and Farm Company (Fifco), y de Javier Cascante, exsuperintente general de Entidades Financieras y tesorero de la Bolsa de Comercio (Bolcomer).
La directora de relaciones corporativas de Fifco se refirió al tema de la sostenibilidad expansiva. Robles mencionó en su presentación que las empresas resilientes construyen países resilientes. “Es un círculo virtuoso, pero tenemos que trabajar de forma intencional”.
Cascante, por su parte, expuso sobre pensiones. Para el exsuperintendente, si no se hacen reformas no alcanzará la pensión, pues “la vamos a gastar muy rápido”.
Con respecto a los fondos generacionales, expresó que espera que “algún día los tengamos”.
Los fondos generacionales iban a regir a partir de este mes de abril, sin embargo, el pasado 20 de marzo el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) decidió aplazar por 12 meses su implementación.
“La decisión se sustentó en la necesidad de realizar estudios complementarios en áreas tales como tasas de reemplazo, límites de inversión y un análisis del impacto de la reforma”, justificó el ente.
Los fondos generacionales pretendían que las operadoras de pensiones complementarias invirtieran el dinero del Régimen Obligatorio de Pensión Complementaria (ROP) por grupos etarios, para que la estrategia de inversiones fuera congruente con el perfil de riesgo asociado a la edad de los aportantes.
La idea anunciada buscaba que se dividieran de la siguiente manera:
- Fondo A: Mayores de 55 años (nacidos en 1969 y con anterioridad).
- Fondo B: De 45 a 54 años (nacidos entre los años 1970 y 1979).
- Fondo C: De 35 a 44 años (nacidos entre los años 1980 y 1989).
- Fondo D: Menores de 34 años (nacidos en 1990 y con posterioridad).
