Por: AFP .   12 febrero
Democratic presidential candidate Sen. Amy Klobuchar, D-Minn., speaks at her election night party, Tuesday, Feb. 11, 2020, in Concord, N.H. (AP Photo/Robert F. Bukaty)
Democratic presidential candidate Sen. Amy Klobuchar, D-Minn., speaks at her election night party, Tuesday, Feb. 11, 2020, in Concord, N.H. (AP Photo/Robert F. Bukaty)

Afable y bromista, la senadora y candidata moderada a la Casa Blanca Amy Klobuchar admite también que puede ser “dura”. Esta mujer “normal”, una política experimentada, logró ascender al grupo de favoritos en la segunda votación de las internas demócratas, en New Hampshire.

"Hola Estados Unidos, soy Amy Klobuchar y venceré a Donald Trump". Así, mostrando seguridad frente a una nube de banderas verdes, el color de su campaña, la senadora de Minnesota de 59 años se regocijó el martes por la noche por su tercer lugar en New Hampshire.

No fue primera, pero este tercer puesto es vital en su carrera para conseguir la nominación demócrata para enfrentarse al presidente republicano en noviembre. Pocos esperaban hace dos semanas que esta nieta de minero consiguiera un resultado tan bueno.

A Klobuchar le gusta repetir que viene de la región de Estados Unidos en la que los demócratas deberían volver a ganar si quieren derrotar a Trump: el Medio Oeste rural y de clase trabajadora en el que el multimillonario se impuso por sorpresa en las presidenciales de 2016.

Conocida por sus formas sin pretensiones, Klobuchar, a quien The New York Times dio su apoyo junto a la senadora progresista Elizabeth Warren, fue reelegida para un tercer mandato en Minnesota en 2018 con una abrumadora mayoría.

Exfiscal y exabogada, fue la primera mujer elegida para el Senado por Minnesota en 2006.

En este estado que cada año cruza de punta a punta, donde todos la llaman "Amy", esta hija de un famoso periodista deportivo sigue siendo muy popular, incluso en las zonas mineras del norte que votaron por Trump.

Bajo la nieve, a casi -10° C, la senadora lanzó en Minneapolis su candidatura en febrero de 2019 con un mensaje optimista de unidad más allá de las líneas partidistas.

Su respuesta a Trump, quien la tachó de "muñeco de nieve" en un comentario en el que parecía negar el cambio climático, ilustra sus dos facetas, serias y humorísticas: "Estoy en el lado de la ciencia", dijo en Twitter, antes de ironizar sobre la cabellera del presidente: "Y me pregunto cómo reaccionaría tu pelo en una tormenta".

“Espero mucho”

Desde la lucha contra el cambio climático hasta la reforma migratoria, incluidas las tragedias "vergonzosas" causadas por un sistema de salud desigual, la moderada Klobuchar no duda en defender posiciones en temas que dividen a Estados Unidos.

La revista Elle subrayó en 2010 el aura "decididamente normal" que la rodea... mientras desarrolla unas convicciones políticas marcadas por las dificultadas de su propio vida marcada.

Klobuchar cuenta cómo la batalla de su padre contra el alcoholismo la empujó a presentar, en la carrera por la Casa Blanca, un ambicioso plan para fortalecer los programas de salud pública relacionados con los trastornos mentales y las adicciones.

Cuando dio a luz tuvo que abandonar el hospital solo 24 horas después a pesar de que su hija estaba en cuidados intensivos ya que las pólizas de seguro no cubrían más tiempo. Por ese motivo, Klobuchar luchó para cambiar la ley para extender este período.

"Es por eso que me enganché a la política y a esa idea de que la política permite mejorar la vida de las personas", dijo.

Su hija Abigail y su esposo John hacen una intensa campaña por ella en el terreno.

A pesar de su aspecto afable, los medios informaron de su dureza con los asistentes, y para ello relataron la gran cantidad de salidas y entradas que experimenta su personal.

"Sí, puedo ser dura, y sí, a veces presiono a la gente", admitió en 2019.

“Espero mucho de mí misma. Espero mucho de las personas que trabajan para mí. Pero también tengo grandes expectativas para este país”.