Por: Ana Yancy Flores.   20 marzo
Para aplicar la innovación, puede recurrir a la metodología de design thinking en la que se pone de primer lugar al consumidor o usuario, se entienden sus necesidades y se satisfacen. (Foto: Archivo GN).
Para aplicar la innovación, puede recurrir a la metodología de design thinking en la que se pone de primer lugar al consumidor o usuario, se entienden sus necesidades y se satisfacen. (Foto: Archivo GN).
Foto: Archivo GN
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En un mundo globalizado, la innovación es necesaria en las empresas. Para una pyme, esta puede ser la herramienta para hacer la diferencia en un mercado saturado y competitivo. Y es que, según los expertos, el no generar nuevas ideas podría llevar a un negocio a la quiebra.

De acuerdo con Johnny Robles, chief technology officer de la fintech costarricense Impesa innovar significa buscar nuevas formas para conducir a algo hacia la eficiencia. Aplicado a una empresa, esto generará mayores beneficios para los clientes. Ese algo puede ser un negocio, la solución a un problema o la mejora de un proceso, entre otras soluciones.

Según, el experto, alcanzar la innovación es una meta que viene acompañada de la perseverancia, pues supone un compromiso constante de probar ideas. Pero, también, hay que estar claro de que innovar implica tener una mayor tolerancia al riesgo.

Este último aspecto es importante, ya que muchos emprendimientos no están preparados para asumir los riesgos derivados, por lo cual, innovar se vuelve en un imposible. “Si la empresa no quiere correr riesgos en nada, no podrá innovar, y si está cerrada al cambio y a las nuevas ideas tampoco podrá hacerlo. Debe ser abierta y aceptar que de vez en cuando sus iniciativas van a fracasar, pero que otras van a tener éxito. Debe generar una cultura de ver el fracaso como aprendizaje y no como fracaso per se”, señaló el representante de Impesa.

Superado el miedo, es momento de dar el salto

Una vez que los emprendedores han asumido el riesgo y las consecuencias de este, es momento de dar el siguiente paso, el cual consiste en encontrar un problema real en la empresa, o bien, una obsolescencia de un producto o servicio que ofrece el emprendimiento o, bien, uno que esté presente en el mercado.

Detectado el problema, estos son los pasos a seguir:

  1. Analizar a la competencia y especialmente a las empresas que están haciendo las cosas bien en su mercado, para conocer a profundidad que se está trabajando actualmente y qué cosas se pueden mejorar.
  2. Definir quién liderará la iniciativa, así como el grupo de personas a involucrar.
  3. Implementar reuniones, con el objetivo de generar lluvias de ideas.
  4. Abrir espacios dentro de la organización en donde se fomente la creatividad del grupo.
  5. Una vez definida la idea y cómo se aplicará, se debe comenzar a desarrollar el proyecto mediante la asignación de funciones y tiempos de entrega.
  6. Elaborar prototipos de la idea y sus ajustes, en caso de requerirse. Esto permite probar que desde un punto de vista técnico, la solución planteada funciona.
  7. Realizar la validación del producto o servicio para obtener una retroalimentación de un grupo representativo del mercado al que se dirige, a través de encuestas, focus groups o algún tipo de medición.

Finalmente, hay un aspecto que no puede dejar de lado cualquier empresa que decida innovar: este proceso debe necesariamente generar resultados monetarios.

“Innovar por innovar no tiene sentido, si esto no genera utilidades o ahorros a la empresa. Se convierte en un ejercicio puramente intelectual que puede más bien afectar el rendimiento de la empresa. La innovación debe ir de la mano de la generación de utilidades”, puntualiza el experto.