Por: Agencia AFP.  14 mayo

Buenos Aires. El peso argentino siguió presionado el lunes 14 de mayo al caer cerca de 6% desde la apertura de los mercados, pese al respaldo político de Donald Trump al presidente Mauricio Macri y un compromiso de apoyo del FMI.

La huida hacia la moneda estadounidense se registra en la víspera del “supermartes”, día en que vencen unos 650.000 millones de pesos (unos $30.000 millones) en Letras del Banco Central (Lebac), lo que aumentará la tensión cambiaria si sus tenedores se vuelcan a la moneda norteamericana.

Además, el martes el estatal Instituto de Estadísticas dará a conocer el índice de inflación de abril, que en el primer trimestre acumula 6,8%.

Una parte de los tenedores de Lebacs embolsarían sus ganancias de corto plazo para demandar billetes verdes, fenómeno de fuga de capitales que comenzó a finales de marzo y se agudizó en mayo.

Las pizarras de las casas de cambio mostraron el lunes un tipo de cambio de 25,50 pesos por dólar contra 23,93 del viernes. En momentos de la apertura de los mercados, Macri y Trump conversaron telefónicamente.

Macri agradeció “las expresiones de respaldo del subsecretario del Tesoro, David Malpass, y Trump le ratificó su apoyo a las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, dijo el gobierno en un comunicado.

Será clave en el FMI el visto bueno de Estados Unidos para aprobar un crédito stand by, salvavidas anticipado la semana pasada por la directora del organismo, Christine Lagarde, tras elogiar la política del gobierno argentino.

La devaluación acumulada en 45 días es de 19%, una de las mayores de la última década. Desde entonces, el Banco Central vendió más de $9.000 millones y elevó las tasas hasta 40% para defender la moneda. Desde enero, las reservas monetarias bajaron de $64.000 a $54.000 millones.

La crisis de confianza se inició cuando los inversionistas financieros de corto plazo se enteraron que Argentina no tenía margen para continuar con sus voluminosas emisiones de deuda en el mercado internacional.

“Nos financiaremos con el mercado local”, había declarado semanas atrás el ministro de Finanzas, Luis Caputo. Los mercados no lo vieron con buenos ojos y para colmo, Estados Unidos elevó su tasa de interés y aspiró fondos de países endeudados.

El gobierno confía en que el martes la autoridad monetaria pueda controlar en parte la huida al dólar. Analistas estiman que se ofrecerá una tasa de 50% para que los inversores permanezcan en moneda nacional.

El BCRA, el Indec y las consultoras privadas calculan que la fuga de capitales desde 2017 ronda los $35.000 millones, por atesoramiento, gastos de turismo, salida del país de fondos de inversión, pagos de la deuda y déficit comercial.

Lagarde dio apoyo político a Macri para negociar rápidamente un crédito stand by, pero el monto aún no ha sido anunciado.

El FMI dijo este lunes que el viernes se realizará “una reunión informal que hace parte del proceso usual de informar al Directorio Ejecutivo sobre negociaciones de programas de alto acceso”, como un stand by amplio.

La prensa local sostiene que Argentina requiere al menos unos $30.000 millones, pero economistas afirman que también serán necesarios salvavidas del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y Corporación Andina de Fomento.

Argentina sufre de un rojo comercial récord que las consultoras ubican para este año por arriba de los $10.000 millones de dólares. El déficit fiscal es de casi cuatro puntos del producto interno bruto. Las necesidades financieras anuales alcanzan a unos $30.000 millones, según datos del presupuesto.