Por: Raymond Zhong y Paul Mozur.  11 mayo
Ese es el nombre de un programa que contrata mujeres para conversar y consolar a codificadores con exceso de trabajo en China. Shen Yue masajea los hombros de uno de sus colegas en Chainfin.com, una compañía de finanzas del consumidor.
Ese es el nombre de un programa que contrata mujeres para conversar y consolar a codificadores con exceso de trabajo en China. Shen Yue masajea los hombros de uno de sus colegas en Chainfin.com, una compañía de finanzas del consumidor.

Más o menos durante la última década, China ha desafiado el lugar común de que solo las sociedades libres y abiertas pueden innovar. Aunque el Partido Comunista ha mantenido un control férreo en la política y el diálogo, la industria tecnológica del país ha crecido para competir con Silicon Valley en cuanto a sofisticación y ambición.

La inclinación del presidente Xi Jinping hacia el gobierno autoritario puso a prueba todas esas creencias.

Mientras Xi comienza su segundo periodo, el gobierno chino, que alguna vez consideró el Internet principalmente como una amenaza a su control sobre la información, está sacando partido del capital y el conocimiento de las grandes empresas tecnológicas para llevar a cabo sus metas más amplias para el país.

En una época en la que el gobierno de Trump está actuando para contrarrestar la proeza tecnológica de China, la gran influencia de Pekín podría plantear su propia amenaza a la competitividad del país y a la innovación que ha transformado a las empresas chinas en pesos pesados en todo el mundo.

Para el gobierno de China, WeChat, el servicio de mensajería y la red social más popular del país, se ha convertido en una herramienta clave para vigilar lo que dice y hace la gente. Los activistas políticos han reportado que los han seguido a partir de conversaciones en WeChat; los registros de conversaciones se han usado como evidencia en los tribunales.

Mientras tanto, Alibaba, el titán del comercio electrónico, está ayudando a que las autoridades de la ciudad manejen el tránsito.

La policía ha utilizado tecnología de Tencent, la empresa matriz de WeChat, para monitorear a las multitudes en eventos públicos. JD.com, el principal rival de Alibaba en el mercado de las compras en línea, está ayudando al Ejército chino a actualizar sus sistemas de logística y procuración, según reportaron los medios hace poco.(

(Sin embargo, el portavoz de JD.com dijo que su cooperación con el Ejército se limitaba a la procuración de bienes disponibles a todos los clientes en su sitio).

Ser útiles para el gobierno

En la investigación científica —un enfoque para Xi conforme el crecimiento económico se hace más difícil de sostener— los gigantes de la tecnología se han unido a los institutos gubernamentales para dirigir laboratorios en campos como la informática cuántica, el aprendizaje profundo y la interacción entre humanos y computadoras. Pronto, los ciudadanos chinos incluso podrían utilizar sus cuentas de las aplicaciones de Tencent y Alibaba como versiones digitales de sus identificaciones oficiales.

Desde luego, las empresas tecnológicas estadounidenses también hacen negocios con los gobiernos, y a veces también les piden que entreguen información sobre los usuarios a las agencias del orden público.

No obstante, en Estados Unidos, los desacuerdos pueden resolverse en el tribunal. En China, el Partido Comunista controla el sistema judicial. Hacerse útiles para el gobierno a menudo es el precio que las empresas chinas deben pagar para tener su bendición regulatoria y financiera, incluso para tener derecho a existir como negocios.

“Si puedes ver claramente la situación y moverte en sincronía con el Estado, tendrás mucho apoyo de su parte”, dijo Wang Xiaochuan, director ejecutivo del motor de búsquedas Sogou, en una entrevista reciente con Phoenix Satellite Television. “Pero si tu naturaleza te obliga a decir: ‘Quiero libertad y hacer algo distinto a lo que quiere el Estado’, entonces podrías sufrir las consecuencias, mucho más que en el pasado”.

Más tarde, Phoenix eliminó esa parte de la entrevista de su sitio web. Un portavoz de Sogou rechazó hacer comentarios.

Las empresas tecnológicas chinas han encontrado una variedad de maneras de moverse en sincronía con Pekín. El año pasado, aportaron dinero a un operador de telecomunicaciones del Estado que estaba en problemas, precisamente el tipo de empresa que habían querido desestabilizar.

“Si puedes ver claramente la situación y moverte en sincronía con el Estado, tendrás mucho apoyo de su parte. Pero si tu naturaleza te obliga a decir: ‘Quiero libertad y hacer algo distinto a lo que quiere el Estado’, entonces podrías sufrir las consecuencias, mucho más que en el pasado”, dijo Wang Xiaochuan, director ejecutivo del motor de búsquedas Sogou.

Los reguladores eligieron a Tencent y Ant Financial, un hermano corporativo de Alibaba, para construir bases de datos de puntajes crediticios, aunque su papel en esas iniciativas se ha reducido desde entonces. Aun así, los analistas dicen que sus sistemas y datos serían claves para las ambiciones de China de construir un sistema de “crédito social” más amplio que daría seguimiento a las actividades financieras de la gente, vigilaría registros y otras actividades públicas.

Hasta hace poco, el sitio web de Tencent decía que sus servicios en la nube ayudaban al Partido Comunista a “estandarizar y agilizar el trabajo administrativo del partido”. Sin embargo, eliminaron esa página después de que The New York Times le hizo preguntas a Tencent al respecto. La página web original ahora redirige a una página que describe cómo Tencent puede ayudar a los gobiernos locales a gestionar datos.

“Ha asustado por completo a todos, lo cual normalmente no funciona en el sector de la tecnología”, dijo Ryan Manuel, profesor en la Universidad de Hong Kong, refiriéndose a Xi, quien ha estado más dispuesto que los líderes anteriores a purgar a funcionarios y arrestar a empresarios de alto perfil. “Ese miedo es la antítesis de la creatividad”.

En áreas como las supercomputadoras, la navegación satelital y los drones, Xi ha impulsado a las empresas chinas a trabajar en colaboración con el Ejército para buscar innovaciones. En un discurso el mes pasado en Pekín, Xi dijo que la tecnología del internet y la información representaba el “área más dinámica y prometedora para la integración civil-militar”, de acuerdo con la agencia noticiosa del Estado, Xinhua.

Alegrar a las autoridades

Los titanes del Internet en China ya han sido incluidos en los planes del gobierno de estar a la cabeza en el sector de la inteligencia artificial. En noviembre, Alibaba fue designada como la empresa nacional que desarrollará la infraestructura para una “ciudad inteligente”.

Tencent fue elegida para llenar ese mismo papel en el área del diagnóstico médico mediante imágenes; el gigante de las búsquedas Baidu se encargará de los vehículos autónomos.

Una cuarta empresa, iFlytek, fue designada como punta de lanza en el sector del reconocimiento de voz.

No obstante, dividir a una industria antes de que haya madurado hace que corra el riesgo de enfrentar una competencia sofocante. Y obligar a las empresas a realizar actividades específicas podría desalentarlas de explorar otras distintas.

“Hacer que el Estado defina y elija ganadores y perdedores no es la manera en que ocurre la innovación sustentable a largo plazo”, dijo Tai Ming Cheung, un profesor en la Universidad de California, San Diego, que estudia el desarrollo tecnológico en China.

Para los gigantes de la tecnología en China, trabajar con Pekín se ha hecho más importante por otro motivo: Xi ha aumentado el control de China sobre el Internet y ha actuado con una fuerza notable contra las empresas que no se ajustan a sus lineamientos.

Sina Weibo, un servicio similar a Twitter, perdió parte de su atractivo como foro estentóreo en medio de un esfuerzo enérgico coordinado a principios del mandato de Xi para acabar con lo que los reguladores llamaron rumores y propaganda. El mes pasado, los reguladores frenaron a Bytedance, una de las empresas emergentes más exitosas de China, clausurando su aplicación humorística y ordenándole que eliminara contenido “vulgar” en varias aplicaciones más.

Como resultado, los potentados de la tecnología están intentando, con más fuerza que nunca, mantener felices a las autoridades.