Por: Sui-Lee Wee.   1 marzo
La recolección de ADN de la población forma parte de una vasta campaña de vigilancia y opresión que realiza China. Aquí, un mercado en Kashgar, una ciudad en la región de Xinjiang.
La recolección de ADN de la población forma parte de una vasta campaña de vigilancia y opresión que realiza China. Aquí, un mercado en Kashgar, una ciudad en la región de Xinjiang.

Las autoridades dijeron que era una revisión médica gratuita. Tahir Imin tenía sus dudas.

Extrajeron sangre del hombre musulmán de 38 años, escanearon su rostro, grabaron su voz y tomaron sus huellas digitales. No se molestaron en revisar su corazón ni sus riñones, y rechazaron su petición de ver los resultados.

Imin fue uno de millones de personas atrapadas en una vasta campaña china de vigilancia y opresión. Como parte de su implementación, los funcionarios chinos están recolectando ADN.

China quiere hacer a los uigures, un grupo étnico de mayoría musulmana, más sumisos al Partido Comunista. Ha detenido hasta a un millón de personas en lo que China llama campamentos de “reeducación”, por lo que se ha ganado las denuncias de grupos de derechos humanos y una amenaza de sanciones por parte del gobierno de Trump.

Una base de datos exhaustiva de ADN podría usarse para ir tras cualquier uigur que se resista a someterse a la campaña.

Las fuerzas de la policía en Estados Unidos y otros países usan el material genético de familiares de sospechosos para encontrarlos y resolver crímenes.

Para reforzar sus capacidades de análisis de ADN, los científicos afiliados a la policía china utilizaron equipo fabricado por Thermo Fisher, una empresa de Massachusetts. Para compararlo con el ADN uigur, también utilizaron material genético de personas de todo el mundo, el cual fue proporcionado por Kenneth Kidd, un prominente genetista de la Universidad de Yale.

Thermo Fisher dijo que ya no vendería su equipo en Sinkiang, la región de China donde está teniendo lugar la mayor parte de la campaña para rastrear a los uigures. La compañía dijo a The New York Times que estaba trabajando con funcionarios estadounidenses para averiguar cómo se estaba utilizando su tecnología.

36 millones

Kidd dijo que no había estado consciente de cómo se estaban utilizando su material y su experiencia. Dijo creer que los científicos chinos estaban actuando dentro de las normas científicas que requieren el consentimiento informado de los donadores de ADN.

La campaña de China plantea un desafío directo a la comunidad científica y la manera en que pone a la disponibilidad del público los conocimientos de avanzada.

La cooperación de la comunidad científica global “da legitimidad a este tipo de vigilancia genética”, dijo Mark Munsterhjelm, profesor adjunto en la Universidad de Windsor en Ontario, quien ha seguido de cerca el uso de la tecnología estadounidense en Sinkiang, en donde el programa era conocido como “Exámenes médicos para todos”.

De 2016 a 2017, casi 36 millones de personas participaron en él, de acuerdo con Xinhua, la agencia noticiosa oficial de China. Los funcionarios recolectaron muestras de ADN, imágenes de iris y otros datos personales, de acuerdo con los uigures y los grupos de derechos humanos.

El gobierno de Sinkiang negó haber recolectado muestras de ADN como parte de las revisiones médicas gratuitas. Señaló que las máquinas de ADN que fueron traídas por los funcionarios de Sinkiang se destinaron a “uso interno”.

“Nadie debe estar en una base de datos sin su consentimiento expreso”, dijo Arthur Caplan, director fundador de la división de ética médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York.

Durante décadas China ha mantenido un control férreo en Sinkiang. En años recientes, ha culpado a los uigures de una serie de ataques terroristas en Sinkiang y en otras regiones del país.

A finales de 2016, el Partido Comunista emprendió una campaña para convertir a los uigures y a otros grupos minoritarios de mayoría musulmana en simpatizantes leales. El gobierno encerró a cientos de miles de ellos en lo que llamó campamentos de capacitación laboral, promovidos como una manera para salir de la pobreza, el retraso y el islam radical. También comenzó a tomar muestras de ADN.

Kidd visitó China por primera vez en 1981 y siguió sintiendo curiosidad por el país. Así que cuando recibió la invitación en 2010 de un viaje todo pagado para visitar Pekín, aceptó. Se trata de un personaje de 77 años, destacado en el campo de la genética. El profesor de Yale ha ayudado a que la evidencia de ADN sea más aceptable en los tribunales estadounidenses.

Durante ese viaje, Kidd conoció a Li Caixia, la principal médico forense del Instituto de Ciencias Forenses del ministerio. La relación se consolidó. En diciembre de 2014, Li llegó al laboratorio de Kidd para permanecer ahí durante un periodo de 11 meses. Se llevó algunas muestras de ADN de regreso a China.

“Pensé que estábamos compartiendo muestras para llevar a cabo una investigación colaborativa”, comentó Kidd.

Kidd no es el único genetista extranjero prominente en haber trabajado con las autoridades chinas. Bruce Budowle, profesor en la Universidad del Norte de Texas, dice en su biografía en línea que “ha servido o está fungiendo” como miembro de un comité académico en el Instituto de Ciencias Forenses del ministerio.

Jeff Carlton, portavoz de la universidad, dijo mediante un comunicado que el papel de Budowle en el ministerio era “solo simbólico en naturaleza” y que no había “trabajado en su nombre”.

Sin restricciones

En 2014, los investigadores del ministerio publicaron un artículo en el que describen una manera para que los científicos puedan distinguir a un grupo étnico de otro. Citaron, por ejemplo, la capacidad de distinguir entre uigures e indios. Los autores dijeron que utilizaron 40 muestras de ADN tomadas de uigures en China y muestras de otros grupos étnicos del laboratorio de Kidd en Yale.

En las solicitudes de patentes presentadas en China en 2013 y 2017, los investigadores del ministerio describieron maneras de clasificar a la gente según su etnia y examinando su conformación genética. Tomaron material genético de uigures y lo compararon con ADN de otros grupos étnicos. En la solicitud de 2017, los investigadores explicaron que su sistema ayudaría a “inferir el origen geográfico a partir del ADN de los sospechosos en escenas del crimen.

Para las comparaciones externas, usaron muestras de ADN proporcionadas por el laboratorio de Kidd, señaló la solicitud de 2017. También usaron muestras del 1.000 Genomes Project, un catálogo público de genes de todo el mundo.

Paul Flicek, miembro del comité directivo del 1.000 Genomes Project, señaló que sus datos no estaban restringidos y que “no había problema evidente” si se estaba usando como manera para determinar de dónde venía una muestra de ADN.

Los investigadores del gobierno chino contribuyeron con los datos de 2.143 uigures a la Allele Frequency Database, una plataforma de búsqueda en línea dirigida por Kidd que fue financiada parcialmente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos hasta 2018. La base de datos, conocida como Alfred, contiene datos de ADN de más de 700 poblaciones en todo el mundo.

Este intercambio de datos podría violar las normas científicas del consentimiento informado debido a que no está claro si los uigures ofrecieron sus muestras de ADN voluntariamente a las autoridades chinas, dijo Arthur Caplan, director fundador de la división de ética médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. Dijo que “nadie debe estar en una base de datos sin su consentimiento expreso”.