Por: James Glanz y Zach Wichter.   18 marzo
El negocio de fabricación y venta de aviones es sumamente competitivo, y el 737 Max fue la respuesta de Boeing a una actualización que Airbus, el gigante europeo fabricante de aeronaves, presentó para su popular avión A320. (Photo by BEN STANSALL / AFP)
El negocio de fabricación y venta de aviones es sumamente competitivo, y el 737 Max fue la respuesta de Boeing a una actualización que Airbus, el gigante europeo fabricante de aeronaves, presentó para su popular avión A320. (Photo by BEN STANSALL / AFP)

Nueva York. Al parecer, el problema comenzó casi inmediatamente después del despegue. Los pilotos dijeron a los controladores de tráfico aéreo que tenían problemas técnicos. Y parecía que el avión en repetidas ocasiones ascendía y descendía antes de, finalmente, irse en picada.

Dos escenas misteriosamente similares han tenido lugar en los meses recientes en las que participaron los nuevos aviones Boeing 737 Max: el domingo, cuando un vuelo de Ethiopian Airlines se desplomó justo después de despegar de Adís Abeba, murieron 157 personas, y en octubre, cuando en un accidente de Lion Air murieron 189 personas en Indonesia.

El accidente de Etiopía ocurrió justo fuera de la capital del país, dejando un cráter humeante donde los investigadores hicieron pesquisas sobre la triste escena. Una gran parte de las causas del desplome sigue sin conocerse y las investigaciones tardarán semanas; Boeing y la Junta Nacional de Seguridad del Transporte están enviando equipos al lugar del accidente.

Sin embargo, el hecho extraño de que dos aeronaves del mismo modelo se desplomen en un lapso de tiempo tan corto ha captado urgentemente la atención de los pilotos, los pasajeros, los ingenieros y los analistas de la industria.

Para Boeing, esas dudas van al corazón de sus operaciones, ya que la familia 737 es un caballito de batalla para todas las aerolíneas del mundo, y el 737 Max de pasillo único ha sido el avión mejor vendido de la historia. Para finales de enero, Boeing había entregado más de 350 aviones 737 Max desde que los puso en servicio en 2017. Según la empresa, tienen un precio de venta de aproximadamente $120 millones, y hay un encargo de casi 5.000 más.

“Aquí tenemos muchas preguntas y no muchas respuestas”, señaló John Cox, ex presidente ejecutivo de seguridad aérea de la Asociación de Pilotos de Aerolíneas de Estados Unidos y ahora director ejecutivo de Safety Operating Systems, una empresa de consultoría.

Batalla por los cielos

El negocio de fabricación y venta de aviones es sumamente competitivo, y el 737 Max fue la respuesta de Boeing a una actualización que Airbus, el gigante europeo fabricante de aeronaves, presentó para su popular avión A320 la cual le proporcionó un mejor rendimiento de combustible.

Ambas empresas son líderes globales en esta área, y han competido por años para tener la delantera. En total, cerca de 10.000 aviones de la familia 737 de Boeing están en servicio, en comparación con más de 8.000 de la familia A320 de Airbus. Muchas aerolíneas tienen este tipo de aviones como piezas fundamentales de su flota. Están diseñados para dar servicio a rutas de trayectos cortos y medianos (como Nueva York a Miami o Los Ángeles), y transportar a aproximadamente 200 pasajeros.

La respuesta de Boeing a la mejora de su rival fue un motor más eficiente, pero el motor del Max era más grande que las versiones anteriores. A fin de resolver este reto de ingeniería, Boeing actualizó el software para el sistema de control del vuelo. Después del accidente de Lion Air, algunas autoridades de aviación de Estados Unidos señalaron que no les habían explicado debidamente este cambio a los pilotos.

A la luz del desastre de Indonesia, desde entonces Boeing les ha informado a los pilotos y a las agencias reguladoras acerca del nuevo sistema del Max, y las aerolíneas han ofrecido clases de capacitación para usarlo. No se supo de inmediato si Ethiopian Airlines, la cual, a diferencia de Lion Air, tiene una gran reputación por su seguridad, llevó a cabo esa capacitación.

Boeing instaló ese sistema en los nuevos 737 como parte de la “ley de control”, que son órdenes emitidas por la computadora de control de vuelo del avión que no toman en cuenta a los pilotos. En el vuelo de Lion Air, tal vez las oscilaciones hacia abajo y hacia arriba se produjeron cuando los pilotos trataron en repetidas ocasiones de evitar que ese sistema empujara hacia abajo la nariz del avión y lo pusiera en una posición fatal de picada. Sin importar lo que haya sucedido, los pilotos de Indonesia perdieron la batalla después de cerca de doce minutos de vuelo.

A pesar de que una posibilidad es un mal funcionamiento de ese sistema en el vuelo de Ethiopian Airlines, que duró alrededor de seis minutos e incluyó una serie más corta de oscilaciones, las primeras informaciones son todavía demasiado imprecisas como para sacar conclusiones. Además, por lo que se sabe hasta ahora, no se descartan errores del piloto o el mal funcionamiento de algún sistema totalmente ajeno.

Robert Stengel, experto en sistemas de control de vuelos y profesor de Ingeniería y Ciencias Aplicadas en la Universidad de Princeton, comentó que no se sabía si la trayectoria oscilante del avión etíope fue provocada por un sistema de control que no funcionaba o porque los pilotos trataron de conducir el avión manualmente mientras los distrajo alguna otra emergencia, hasta ahora desconocida.

Aunque advirtió que no se puede llegar a conclusiones sin tener más información, Stengel señaló que las similitudes generales de ambos accidentes afectarían a los usuarios del transporte aéreo.

“Si solo tomamos en consideración las pruebas circunstanciales, eso da un respiro, ¿verdad?”, comentó Stengel. “No es una observación técnica profunda, es solo la naturaleza humana”.

Confianza

Las acciones de Boeing se han triplicado desde las elecciones presidenciales de 2016, lo que las convierte en las acciones de mayor precio del Dow Jones. Del 8 de noviembre de 2016 hasta el viernes, el Dow Jones sumó más de 7.000 puntos, y el ascenso de Boeing representó casi el 30% de su ganancia.

Richard Aboulafia, analista de aviación en el Teal Group, adivirtió en contra de interpretar demasiado la reacción inmediata de las acciones de Boeing. “He aprendido de amargas experiencias a no considerar las cotizaciones bursátiles después de un accidente”, mencionó. Todo se sale de control. Aboulafia también predijo que era probable que cualquier disminución fuera una caída corta, debido a la reciente solidez de la empresa.

El viernes 8 de marzo, al cierre de las operaciones, Boeing se valuaba en $239.000 millones, con una cotización bursátil por encima de $422 por acción. Esta empresa, que emplea aproximadamente a 150.000 personas, recibió más de $100.000 millones en 2018, con una ganancia para ese año que rebasaba los $10.000 millones.

Aboulafia señaló: “Si tienen que implementar una serie muy rápida de cualquier tipo de modificación o procedimiento de capacitación, A) tienen los recursos y B) de acuerdo con su base de ingresos, no será desastroso”.

Boeing ha declarado que está evaluando hacer cambios al nuevo software, y una persona informada de este asunto dijo que se estaba trabajando en una mejora.

Los pilotos que vuelan el 737 Max están muy pendientes de los avances. Dennis Tajer, vocero del sindicato de pilotos de American Airlines y piloto de un 737, afirmó que la capacitación y otras informaciones habían restablecido la confianza que los pilotos tenían en Boeing desde el desplome de Indonesia.

Tajer comentó que era demasiado pronto como para afirmar que el accidente de Etiopía cambiaría esa idea. Pero añadió: “No estamos lejos del momento en que nos estaban diciendo que no se había dado a conocer el nuevo equipo del Max. Tenemos ese recuerdo con el cual trabajar”.

“Es demasiado pronto”, comentó, para predecir el efecto que tendrá el accidente, “pero sí que estamos observando”.